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jueves, 10 de octubre de 2019

Arte y transformismo - Etiquetas, capítulo 10



En este capítulo de la serie Etiquetas se habla sobre el transformismo, algo que ha existido hace siglos en el mundo del arte, y como hoy en día el hecho de vestirse de mujer siendo biológicamente un hombre, puede implicar una lectura agresiva por parte de la comunidad en general.



Ya que el video está alojado en facebook, tienes que hacer click en este link.

 




La increíble vida de una Drag Queen

Kim Shantal decide sacar del clóset todos los secretos de las reinas del disfraz y el maquillaje. No te puedes perder esta genial entrevista a una Drag Queen, donde revelarán todo lo que siempre quisiste saber, pero ¡Jamás te atreviste a preguntarles!


jueves, 27 de julio de 2017

Morganna Love: la voz de un ángel

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Morganna Love, una mujer transgénero mexicana cruza el mundo para luchar por su sueño: una operación de cambio de sexo. Un concurso de belleza en Tailandia es su única carta, su voz es la clave para cambiar el rumbo de su vida.
"Made In Bangkok" es un documental dirigido por el argentino Flavio Florencio que cuenta la historia de Morganna. 



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Entrevista con Morganna Love.



Entrevista con el director Flavio Florencio:



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miércoles, 5 de julio de 2017

“Soy travesti porque así nací”


SentiidoPeriodismo, opinión y análisis LGBT.
Publicado mar 2 de 2013
Diana Caballero es una persona travesti heterosexual de 65 años. Desde hace un tiempo decidió hacerse visible para intercambiar experiencias con personas que comparten su identidad.
 

Diana Caballero decidió hablar públicamente de su identidad travesti cuando se dio cuenta que no era una enfermedad ni un delito.

Diana Caballero es también Jorge Lalinde. Vive en Medellín. Tiene 65 años y 35 de ellos los ha vivido abiertamente como una persona travesti. Su forma de vivir y expresar sus géneros le ha permitido comprender otras dimensiones de la individualidad, el desarrollo de su personalidad y la complejidad de las relaciones familiares, sentimentales y de amistad.

¿Cuáles cree que son los aspectos fundamentales que definen a una persona travesti?

Travesti es la persona que utiliza la ropa del sexo opuesto. El travestismo es muy amplio y hay una parte donde se confunde con el transegenerismo. Los travestis heterosexuales, que es la fracción a la cual yo pertenezco, es totalmente invisible. Los psicólogos no los tienen en cuenta para nada. Cuando uno pide una asesoría, salen aventurando ideas pero no se acercan a la realidad de quienes somos.

En alguna parte de su página de Facebook habla de que es un travesti heterosexual, pero en otro lado dice que es lesbiana ¿cómo explica esto?

Cuando uno se hace la evaluación psicológica, lo primero que le dicen es que uno es más mujer que hombre. Por lo menos en el caso mío. Esta evaluación se dio después de cuatro o cinco citas y un par de tests. Y el resultado dijo también que, como yo era más mujer que hombre, y me gustaban las mujeres, entonces era lesbiana. Esa es la condición general. Como mujeres somos lesbianas, porque nos gustan las mujeres. Como hombres somos heterosexuales, porque igualmente nos gustan las mujeres.

¿En qué momento decidió asumir su identidad como travesti y por qué tomó estas evaluaciones psicológicas?

Desde que tengo memoria supe que era travesti y sentía que era malo. Desde pequeño uno oye comentarios que no son buenos y lo único que conoce es lo que se ve en la calle. Por otra parte, siendo niño, mi papá me descubrió usando un vestido de mi mamá. Eso fue terrible y me amenazó con echarme de la casa.
Uno crece lleno de confusiones. Y sólo hasta los 30 años vine a tener mi primera entrevista psicológica y para esa época no se sabía qué era lo que pasaba; simplemente que era una condición psicológica. Me decían: “Usted no es una persona normal y tiene dos opciones: o vive con eso o va donde los terapistas heterodoxos y allá ‘lo curan'”. Y, por supuesto, esto no tiene cura porque no es una enfermedad.
Yo decidí salir del clóset inmediatamente supe que esto no era una enfermedad mental, que era una persona normal, como si fuera zurdo, que no estaba haciendo ningún mal y que además estaba protegido por la Constitución, por medio del libre desarrollo de la personalidad. Me parecía incorrecto andar con ese secreto que toda la vida cargué y que tanto daño me hizo. Entonces tomé la decisión y pensé: “Sí: soy travesti. Los que me quieren como travesti, muy bien. Los que no, adiós”.
Además, sufrí tanto por mi condición, que haber salido del clóset me sirve ahora para la causa que estoy emprendiendo, que es retomar las banderas de Virginia Charles Prince, una de las travestis heterosexuales más famosas y quien más hizo por este sector. Parece increíble que para la psicología hispana no existimos y nos dicen que somos homosexuales secundarios, o fetichistas… y que los hay los hay, como hay policías mafiosos o curas pedófilos, pero están lejos de la verdad.

¿Cómo ha sido este proceso para enseñarles a las personas que ser travesti no necesariamente tiene que estar asociado con la prostitución?

Esa es una parte muy difícil. La parte de la educación. Generalmente lo que más se ve en el travestismo es la prostitución y especialmente en estratos bajos. Las personas de estratos altos no tienen problema en esconderlo. La cuestión ahí es la información. Poderle decir a la gente que existen diferentes orientaciones sexuales e identidades de género en el mundo.
Yo comencé el travestismo “socialmente” cuando vivía en Estados Unidos, donde tuve mi primera entrevista psicológica. Allá comencé a conectarme con personas y a tener un círculo de amistades. Nos travestíamos y nos reuníamos con fines sociales, a jugar cartas, a tomar el té. Los travestis heterosexuales como yo no nos travestimos con la intención de llamar la atención hacia el sexo opuesto o hacia nuestro propio sexo. Es un homenaje a la mujer. Admiramos mucho a la mujer y esto nos hace querer emularla en todos los aspectos. La parte más difícil y que ni siquiera intentamos imitar es la voz, porque nuestra garganta no está diseñada para eso.

Diana Caballero se reúne con amigas travestis para disfrutar de la expresión de su identidad de género.

Cuando una persona travesti vive su identidad como mujer travesti y como hombre, según su sexo biológico, ¿esto genera más rechazo entre las personas?

Todo lo diferente genera rechazo. Esa es la causa de la homofobia y de la endofobia, pues, aunque parezca increíble, dentro de los mismos travestis, aquellos que son homosexuales nos detestan a los heterosexuales. Incluso en algunas discotecas donde es permitida la entrada de travestis, a nosotras no nos dejan entrar.

¿Y por qué pasa eso?

No hay explicación lógica. Porque hay envidias. De hecho, yo hace un tiempo fui víctima de robo de una travesti muy famosa de Medellín. Ella fue reina travesti de Antioquia y con el novio montaron una casa de transformismo y yo fui su primera víctima. Les pagué la mensualidad y dejé con ellos mis cosas y al cabo de quince días las necesité y cuando fui por ellas estaba todo destrozado. No sé por qué pasó. Yo no les hice ningún daño. Creo que todo es cuestión de envidias.

Entre las personas que conoce, con quienes se encuentra, ¿qué tan avanzada está la aceptación por parte de sus parejas?

Es difícil. Diría que mitad y mitad. Las personas mayores, cercanas a mi edad, han logrado tener aceptación y complicidad por parte de su pareja. Pero tengo el caso de una amiga que tiene 50 años, la esposa 40 y están recién casados. Ambos vienen de matrimonios anteriores. Recientemente le contó a su esposa la situación. Ella en principio lo aceptó, aunque todavía no lo digiere.
Con otras amigas con quienes me escribo están en fases similares. Algunas esposas los aceptan de entrada, especialmente cuando han leído el libro de Virginia Charles Prince. Las esposas encuentran ahí testimonios de otras personas que han pasado por la misma situación y ahí es cuando entienden que esto no le hace daño a nadie, que no tienen que competir con sus parejas y por lo tanto encuentran una amiga y lo aceptan. Otras personas que tienen una educación más religiosa les cuesta mucho trabajo.

En su página de Facebook escribió que “el mayor logro del travesti heterosexual es lograr salir en público sin ser detectado, o por lo menos sin causar señalamiento”. ¿Las personas travestis asumen su identidad todo el día o lo hacen solo en algunos momentos?

Ese es otro punto de diferenciación. Nosotras travestis heterosexuales normalmente nos travestimos por un rato, y ese rato dura lo que demora en salir la barba por entre el maquillaje. Generalmente tarda entre 4 y 8 horas y después de este tiempo hay que repetir todo el proceso.
El travesti homosexual generalmente hace algunos procedimientos para quitarse el vello facial de manera definitiva. El heterosexual no tiene ningún interés en “modificar” su cuerpo. Nosotros estamos felices en nuestro cuerpo, no lo modificamos. Máximo llegamos a una depilación de brazos y piernas. Pero no de transformarlo. Nosotras entonces nos travestimos no como una segunda personalidad sino como la expresión de nuestra verdadera personalidad, que es más femenina que masculina.

Dentro de las personas que conoce, ¿hay alguien que haya pasado de ser travesti a querer hacer el tránsito definitivo hacia el otro género?

En algunas personas sí ha pasado eso. Muchas veces por falta de educación y por falta de formación se presenta una confusión muy grande entre todo lo que le está pasando a uno: yo, por ejemplo, me debatía, hasta casi los 30 años, entre la homosexualidad y la heterosexualidad.
Tengo una amiga que dice que quiere empezar a tomar hormonas para empezar un tránsito hacia el género femenino. Sin embargo, cuando hablamos con ella, vemos que ella se siente a gusto con su cuerpo de hombre y le gusta ser hombre. Este tipo de confusiones son muy comunes. Nosotras somos personas que estamos muy solas. Difícilmente tenemos el apoyo de nuestras parejas y familiares. Y cuando lo tenemos, no significa necesariamente que vamos a entender lo que nos pasa o a aceptarlo.

¿El travestismo heterosexual es más común de lo que se cree?

Sí, definitivamente. Los estudios que hay sobre esto se difunden poco, hasta desaparecen. El hombre heterosexual tiene miedo de decir que es travesti, porque siente que lo van a etiquetar como “marica” y esto dificulta mucho que una persona con una relación estable pueda ser honesto sobre querer expresar ese sentimiento.

¿El travestismo heterosexual cabría dentro de la definición de las identidades queer, que abogan más por una eliminación de las etiquetas, por un constante tránsito entre los géneros?

Desafortunadamente la teoría queer todavía es una teoría. Sí tiene adeptos -yo soy uno de ellos-. Sería muy bueno que no existieran las etiquetas. Simplemente somos seres humanos más allá de las etiquetas.

Entonces, si es una adepta de la teoría queer, ¿por qué insiste en definirse como travesti heterosexual?

En este momento lo que rige es la clasificación de las personas. Por eso creo que la teoría queer todavía está en el plano de la teoría. Los seres humanos siempre estamos etiquetando como si viviéramos dentro de frascos.

Diana considera que encontrar apoyo en la pareja y en la familia es importante, pues fortalece la sinceridad y la complicidad.

¿Actualmente cuenta con el apoyo de su familia y círculo de amigos?

Para mí fue un descanso haber podido decirle al mundo que yo lucho por esto y encontrar que, a pesar de las advertencias de que si lo aceptaba públicamente me iba a quedar solo, mi vida siguió. No me pasó nada malo. Algunas personas sí me miran de reojo, pero no he sentido tanta soledad. De hecho, algunas de las personas a mi alrededor tienen curiosidad de ver qué pasa “al otro lado” de su espejo.

¿Y su familia?

Mi familia es pequeña. Son mi hermano y mi hijo. Mi hermano lo sabe hace mucho tiempo. Para mi hijo sí fue una novedad reciente, pero lo tomó como: “bueno, el viejo es así, qué le vamos a hacer”. Los amigos siguen siendo amigos. No hubo muchos cambios con ellos. Sí me da algo de tristeza que no se atreven a tocar el tema. Les da miedo, como si se fueran a impregnar.

¿En este momento tiene una pareja?

No tengo pareja. Tuve tres matrimonios y otras tres relaciones duraderas a lo largo de mi vida. Y esto fue algo que me confundió también durante mucho tiempo. No fui capaz de contárselo a mi primera esposa, aunque esa no fue la causa del rompimiento, pero fue un infierno mantener el secreto, buscar la oportunidad de travestirme.
En las siguientes relaciones siempre lo dije oportunamente: “Mira ‘fulanita’, veo que nos gustamos y realmente siento que te quiero, y tengo que contarte algo para que decidas si seguimos adelante o es el momento de terminar sin hacernos daño”. Después de las explicaciones y aclarar repetidamente la pregunta incesante “¿seguro, seguro que no eres gay?” Siempre me dijeron: “pues no veo que me haga daño, podemos intentarlo”. Nuevamente los rompimientos fueron por causas distintas, pero era otra historia, incluso me aseguraban que era mejor hacer el amor con Diana que con Jorge.
Fotos: Cortesía Diana Caballero

viernes, 9 de diciembre de 2016

Jacqueline y Verónica: una pareja muy femenina



Ocasionalmente, por los cafés de Sevilla se pasean Jacqueline y Verónica. Ambas ataviadas con vaporosos vestidos, siempre con la elegancia y feminidad que las caracteriza, van demostrando su amor y devoción la una a la otra.

En otras muchas ocasiones, a Jacqueline se le ve con Antonio, hombre fuerte y formal que la trata con el mismo amor y devoción que Verónica. Y no es casualidad. No se trata de un engaño ni de infidelidad. Antonio y Verónica son la misma persona.

Verónica es el alter ego de Antonio, un crossdresser heterosexual felizmente casado con el amor de su vida que siempre lo ha respaldado en cada paso de tacón.

A continuación les presentamos esta entrevista exclusiva, donde primero charlamos con Jacqueline y luego con Antonio/Verónica sobre su vida juntos, marcada siempre por el espíritu femenino.





JACQUELINE


Cuéntanos tu edad y cuánto llevas de casada con tu esposo.


Tengo 48 años, de los cuáles llevo casi 32 años con mi marido y casada 22 años y espero seguir así muchos más.

  
¿A qué edad lo conociste y cómo fue ese encuentro?

Nos conocimos con 16 años, en una fiesta de Navidad de 1984, pero no fue hasta el mes de marzo del año 1985 cuándo empezamos a salir. Él estaba con otra chica en aquel entonces. Ése día ni se fijó en mí creo yo (risas) pero yo sí me fijé en él. Recuerdo que en febrero volvimos a coincidir y empezamos a hablar, aunque desde ese día de Navidad que le conocí ya sabía qué era la persona con la qué quería compartir mi vida, y no me he equivocado, sigo tan enamorada cómo hace 32 años. El día 1 de marzo empezamos a salir oficialmente: 1-03-1985 y para siempre. 




"Desde ese día de Navidad que 
le conocí ya sabía que era la persona 
con la que quería compartir mi vida"



¿Cómo fue el contacto? ¿Por escuela, amigos, familiares?


Salíamos en la misma pandilla de amigos, sólo qué yo venía con mi prima y él estaba con sus compañeros de clase. Vivíamos en barrios diferentes, bastante separados y así en la fiesta de navidad coincidimos pro primera vez.




¿Cuánto duró el proceso de noviazgo hasta que decidieron unirse como esposos?


¡Ufff, casi 10 años! Hasta septiembre de 1994.





¿Qué fue lo que te atrajo de él como hombre?


Su sinceridad, dulzura, su sonrisa franca, es y será una persona con muchos valores.




¿Y físicamente?


¡Ah, eso fácil! Las piernas tan bonitas qué tiene. Le quedan bien cualquier tipo de pantalones.





¿Cómo te enteraste que era crossdresser?


Pues verás, siempre le ha gustado de nosotras la feminidad, la elegancia, la forma de vestir, de calzar, cosas que los hombres no puede disfrutar sin ser tachados de amanerados. Fue todo de pura causalidad, un año en carnaval, decidimos ir a Cádiz, ciudad del sur de España famosa por su carnaval, y me surgió la idea de vestirnos de “viudas alegres” y así surgió Verónica después de pasarse toda la noche andando con tacones ya no había forma de bajarla (risas).


 "Fue todo de pura causalidad, un año 
en un carnaval, decidimos ir a Cádiz, 
y me surgió la idea de vestirnos de “viudas alegres” y así surgió Verónica"




¿Él ya era crossdresser para entonces o lo descubrió ahí mismo?


Lo descubrimos ahí y la verdad qué fue divertido.





Pero hasta ahí todo era parte de un juego para la ocasión, ¿cómo se dio este proceso  en que Verónica se da cuenta que es crossdresser?


Desde esa primera vez en el carnaval se da cuenta de que puede expresar esos sentimientos que no puede siendo chico y lo hablamos juntos. No había nada de maldad en ello. Como tampoco fue de manera traumática para mí, siempre he pensado que esto es un juego a mi favor.


"Desde esa primera vez en el carnaval se da cuenta que puede expresar esos sentimientos que no puede siendo chico y lo hablamos juntos. Nada había de maldad en ello. Como tampoco fue de manera traumática para mí, siempre he pensado que esto es un juego a mi favor"




¿Qué pensaste cuando te dijo que quería seguir vistiéndose se mujer? ¿Cuál fue tu impresión? ¿Qué pasó por tu mente?


Tengo que decir a mi favor que siempre tuve lo que nosotros llamamos “el botón del pánico”, es decir que podía acabar cuando yo lo dijera.
¿Qué paso por mi mente? Pues supongo que lo que a todas las mujeres, tengo que decir que no había la información que hay hoy en día, pero yo sabía que debajo de todo ese maquillaje está la persona con la que elegí vivir el resto de mi vida, lo que veía era sólo un “envoltorio”.




"Yo sabía que debajo de todo ese maquillaje está la persona con la que elegí vivir el resto de mi vida, lo que veía era sólo un envoltorio"


¿Entonces pensaste, como es usual, que el podría ser gay o transexual?


No. Jamás me dio un sólo motivo para pensar qué así fuera. Siempre hemos llevado por bandera la sinceridad. De hecho nunca utilice el “botón del pánico”.





¿Qué edad tenían cuando el carnaval y cuánto de casados?


Tendríamos unos treinta años y de casados unos cuatro o cinco años.





Entonces fue un proceso muy llevadero todo esto.


La verdad qué sí. Basado en la confianza y la sinceridad siempre, Verónica no ha salido nunca sin mi compañía y de mutuo acuerdo.




A muchas esposas de crossdresser les pasa que se sienten intimidades por la presencia de “otra” mujer en casa, ¿Jacqueline se siente intimidada con la presencia de Verónica?
Para nada. ¿Por qué? Yo soy culpable de lo que hoy es Verónica, de su forma de ser, de todo, en el fondo es como una hija.



"Yo soy culpable de lo que hoy 
es Verónica, de su forma de ser, de todo, 
en el fondo es como una hija"
  

Hay quienes dicen que todo hombre que se viste de mujer es gay o que todos los crossdressers son homosexuales o transexuales que no se asumen, ¿que piensas de ello?
Yo hablo de mí experiencia propia, cada uno es libre de pensar como quiera. Es cierto qué esta sociedad es muy poco tolerante con las personas que no siguen las normas establecidas.





¿Tienen hijos?


Sí. Uno de 20 años.





¿Él sabe de Verónica?


Sí, por supuesto. Lo ve cómo una cosa normal, sabe que es su padre, él qué nunca le ha fallado.





¿A qué edad le dijeron?


No hizo falta, lo vio desde siempre.





¿Verónica existe para familiares o amigos de la familia?


Sí. De hecho una de las sesiones está con un vestido de su madre.





¿Y su familia cómo tomó todo esto?


Bueno a su madre al principió le costó un poco, pero ya lo lleva bien.





¿Cuál de los familiares o conocidos fue el que reaccionó peor al asunto?


Pues no sé qué decirte. Nadie sé ha disgustado por eso, la familia lo ha tomado muy bien. No hemos tenido problemas.





¿Qué ventajas tiene el tener una pareja crossdresser en comparación con un hombre convencional?


Pues mira, es más divertido salir de compras, antes era un suplicio. Hablamos con más naturalidad de nuestros sentimientos. A veces pensamos cosas y salen al mismo tiempo (risas) y compartimos la ropa y todo, es mi mejor amiga. Sabe cosas de mí que nadie sabe.






  "Es más divertido salir de compras, antes era un suplicio. Hablamos con más naturalidad de nuestros sentimientos. A veces pensamos cosas y salen al mismo tiempo (risas) y compartimos la ropa y todo, es mi mejor amiga. 
Sabe cosas de mí que nadie sabe"



¿Entonces Jacky le presta ropa a Vero?


Y viceversa





¿Quién es más femenina, Jacky o Vero?


Verónica tiene mucho de Jacqueline.






El alter ego masculino de Verónica es muy varonil, ¿cómo convive ese ser varonil con Verónica?


Es verdad que su yo masculino es muy varonil, pero vive en perfecta armonía con Verónica. Son como el Ying y el Yang, diferentes pero unidos.





 "Es verdad que su yo masculino es muy varonil, pero vive en perfecta armonía con Verónica. 
Son el Ying y el Yang, diferentes pero unidos" 




¿Crees que un esposo crossdresser puede ser mejor pareja que un hombre convencional?


Supongo que dependerá de cada esposo. En mi caso es cierto que ha supuesto una mejora de algo que creía era difícil de mejorar.





¿Qué le dirías a las parejas de crossdressers que se molestan, que se decepcionan o que rechazan la condición de su compañero?


Simplemente que les den la oportunidad de expresarse, qué no juzguen un libro por la pasta.



¿Cómo le harías entender el mundo crossdresser a alguien que no lo conoce y que tiene los prejuicios clásicos sobre él?

Poniéndonos de ejemplo, conversando, aclarando sus dudas, se teme lo que no se conoce.





¿Qué harías si Verónica decidiera que quiere quedarse para siempre y elimina a su yo masculino?


Es algo que se que nunca sucederá. Lo hemos hablado llegando ambos a la misma conclusión.





Algo malo que te haya traído a tu vida la llegada de Verónica.


Que su fondo de armario es más grande que el mío (risas).





"Su fondo de armario es 
más grande que el mío (risas)"

VERÓNICA





El proceso de presentación y asimilación de Verónica con Jacqueline fue suave, a diferencia de otros que son muy traumáticos, ¿no lo crees?

Convengo en ello, ha sido, es y será muy suave, pues considero que aún me queda mucho que aprender de ella. No tengo por menos que darte la razón y es triste, pero, y hago un inciso, nosotras lo teníamos muy claro: en el momento que a ella no le gustase, yo automáticamente guardaría a Verónica. Conozco muchas crossdresser que han provocado su separación con frases como “si me quiere me tiene que aceptar como soy”, y yo pienso “¿de verdad?” Creo que esta afirmación es la más lamentable prueba de egoísmo de una persona. 32 años nos contemplan, ¿crees que es fácil? Una relación de pareja, sea cual sea, ha de basarse, creo yo, en un reparto equitativo de poderes, una vez cedo yo y otras tú, pero sé de chicas que no, que piensan primero yo, después yo y siempre yo.



 "Una relación de pareja, sea cual sea, ha de basarse, creo yo, en un reparto equitativo de poderes, una vez cedo yo y otras tú"





Yo esperaba una historia distinta, pero dado que ella inició el proceso, ha sido tranquilo, es diferente a otras historias.

Así es. El detonante fue aquel año de carnaval, es como llevar algo dentro sin saber que está ahí, hasta que se manifiesta. Hagamos un símil un poco burdo: tú no sabes que llevas el virus de la gripe hasta que se manifiesta en forma de fiebre estornudos, etc.







¿Nunca tuviste una experiencia previa en tu infancia o juventud que te haya detonado algo aunque sea un poco?


¿Quién no se ha probado los tacones de su madre? El que esté libre de culpa que tire la primera piedra. Yo también lo hice, pero mi fascinación por las mujeres va más allá, no considerando sólo el aspecto físico (el cual es algo transitorio, pues el tiempo no nos perdona el paso de los años), sino el maravilloso mundo interior que tienen, tan lleno de sensaciones, de formas de ser, de ver las cosas.
Cuando era niño y usé los tacones de mamá por primera vez no había conciencia colectiva sobre este tema, era poco menos que una enfermedad. Carecía de información o la que podía disponer era muy escasa o difusa. Además, por cuestiones de educación, esa curiosidad de vestir de chica quedaba encerrada en el más oscuro y recóndito lugar de mi cerebro, por eso fue mucho más tarde, hasta el carnaval, que Verónica nació.


 "Mi fascinación por las mujeres va más allá, no considerando sólo el aspecto físico (el cual es algo transitorio, pues el tiempo no nos perdona el paso de los años), sino el maravilloso mundo interior que tienen, tan lleno de sensaciones, de formas de ser, de ver las cosas"
 


¿Entonces tú nunca pasaste esa etapa de transformarte a solas cuando nadie estaba en casa?


Transformación completa como la que actualmente realizo, no. Somos familia numerosa y mi madre trabajaba en casa, eran contadísimas las ocasiones donde yo pudiera estar solo. Hasta los treinta años aproximadamente en ese carnaval fue donde en realidad descubrí todo.





¿No fue un poco tarde?


Nunca es tarde si la dicha es buena.


 



¿Te hubiera gustado comenzar más joven?


Lo pasado, pasado está, el futuro es algo que está por escribir, así que disfruto del presente. Cuántos errores me gustaría borrar de mi pasado, pero he de vivir con ellos.




Tengo entendido que mucha gente de tu entorno sabe que eres crossdresser, ¿Es así?


Sí. Familiares, amigos.




¿Y cómo fue que se los dijiste?


Lo dije por que no soy persona de ocultar nada, me gusta la transparencia. Tan fácil como una buena charla.




¿Y cómo reaccionaron a ello?


La lógica: sorpresa, por unos instantes. Una buena charla razonada para acabar con dudas y temores.



¿Y cómo te trataron a partir de ese momento?

Igual que hasta entonces y que hasta la fecha de hoy.





Tienes buenas amistades. Me intriga mucho en particular la reacción de tu mamá ¿cómo fue?


La lógica de una mujer que ha dado a luz a un varón, al principio de sorpresa, pero insisto, nada mejor que una buena charla.






¿Qué fue lo primero que te dijo? ¿Lo más fuerte?


Que le explicara.





¿Hubo algún insulto, algún drama de por medio?


Jamás le he oído a mi madre una palabra más alta que otra. ¿Por que habría de haberlo? ¿Insulto hacia mí? ¿de mi madre? ¡Jamás de los jamases!
¿Drama? ¿A caso he asesinado o robado? Esos sí son motivos para un drama.


"Jamás le he oído a mi madre una palabra más alta que otra. ¿Insulto hacia a mí? ¿Por qué habría de haberlo? 
¿De mi madre? ¡Jamás de los jamases!
¿Drama? ¿A caso he asesinado o robado? 
Esos sí son motivos para un drama"




¿Hay quien considera que no existen los crossdresser heterosexuales, sino que son homosexuales o transexuales que no se asumen, ¿Tú qué piensas?


Que no lo entiendo. Creo que me puedo poner por ejemplo. Por supuesto que cada persona tendrá su opinión, por supuesto tan respetable como la de cualquiera, pero ¿a caso es otra norma impuesta por la sociedad?





¿Te consideras completamente heterosexual?


Totalmente.





¿Nunca has pensado en entablar una relación con algún chico?

 Nunca. Es más, ni en fantasías. Una cosa es que te sientas halagada por que un chico vuelva la cabeza a tu paso, por te que dediquen una frase bonita, a terminar en la cama con uno.




¿Qué te motiva a vestirte de mujer? ¿Por qué lo haces?
Verónica es mi alter ego, es la persona que me permite exteriorizar mi mundo de sentimientos que por mi rol de varón no puedo (o no debo, según la sociedad), sentimientos como la feminidad, como la sensualidad, como la elegancia y tantos y tantos más.





"Verónica es mi alter ego, es la persona que me permite exteriorizar mi mundo de sentimientos que por mi rol de varón no puedo (o no debo, según la sociedad), sentimientos como la feminidad, como la sensualidad, como 
la elegancia y tantos y tantos más"



¿Qué hay de Verónica en tu alter ego masculino y viceversa?


Hay simbiosis. Vivimos en perfecta armonía. En Antonio siempre hay un tiempo para Verónica. 



"Hay simbiosis. Vivimos en perfecta 
armonía. En Antonio siempre hay 
un tiempo para Verónica"

 
  
¿Qué representa Jacqueline para tu alter ego masculino y para Verónica?
Para mi lado masculino es mi esposa, a la que respetaré y amaré siempre, para Verónica una maestra de quien aprender, una amiga de esas de verdad.






Un pequeño pensamiento de Verónica para Jacqueline:


"El timbre de su casa sonó. Rauda acudió a la puerta, más allí no había nadie. Casi cerrando la puerta, se percató que allí a sus pies había un canasto. Dentro de él, 
el burdo boceto de una mujer.
Ella le abrió su corazón y la crió como si fuera suya. Le enseñó a vestir. Con sus cuatro pinturillas le enseñó a maquillarse. Con su infinita paciencia logró que caminara con tacones. Y con su inagotable amor, le hizo ver el rico mundo de sentimiento de las mujeres. Y así, agarrado de su mano, aquel burdo boceto de mujer, creció para llegar a convertirse en lo que ahora veis. Aquel esbozo se llama Verónica y la mujer que le abrió las puertas de su corazón es mi esposa. Ella es la culpable, si de algo tiene culpa, de ser como soy. Ahora me entendereis cuando digo que ella es el 90 % de Verónica. Hoy soy yo la que la maquilla con mis cuatro pinturillas, como ella hiciera tiempo atrás. La mujer que se refleja en ese tocador y que sonríe es ella. Doy gracias al cielo por tenerla a mi lado. Si, es una bendición".


FOTOS: CORTESÍA