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miércoles, 19 de octubre de 2016

La internet salvó mi vida


 Por Sharom Nadine

Un par de clicks fueron mi salvavidas y mi desahogo.
 

Cuando tenía unos 13, 14 o 15 años, me sentía realmente sola y asustada. ¿Cómo era posible que yo, un chico normal, gustara tanto de vestirse con ropa de mi mamá, mis tías o cualquier mujer a cuyo closet tuviese acceso? Seguramente debía estar enferm@, debía ser la única persona en el mundo con tales perversiones, nadie más podría entender semejantes deseos de mi parte.
 

Poco después, sin embargo, gracias a un trato con mi mamá y mi primer trabajo real, me convertí en una de las primeras personas de mi calle en tener internet en casa, lo que me abrió una puerta al mundo de la información y del crossdressing.
 

Ya antes había visitado los cybercafes de mi ciudad, y aprovechaba cada momento para investigar más sobre “hombres que se vestían de mujer” en los muy nuevos motores de búsqueda como Altavista, y luego Google o Yahoo! Pero el estar siempre mirando sobre mi hombro para que nadie se enterara de lo que buscaba, era demasiado estresante y solo aumentaba mi culpa.
 

Una vez en casa, la cosa era diferente, a solas en mi cuarto podía buscar lo que quisiera y bajar programas como el ICQ, que me permitían hablar con otr@s como yo, travestis, crossdressers, transexuales, sissys y más. Luego las salas de chat, los foros; el ICQ dio paso al Messenger y luego a Skype, abriendo mis límites y permitiendome conocer gente de todas partes, incluyendo a mi primera amiga travesti proveniente de mi país, a la cual todavía me une una gran amistad.
 

Al darme cuenta que no estaba sola, que no era una enferma y que lo que hacía no era pecaminoso ni inmoral, un gran peso se levantó de mis hombros. Aunque con la lentitud propia del dial-up, y las constantes caídas del servicio, fueron decenas de noches en vela, en las que capa a capa, iba descubriendo un nuevo universo allá afuera, y al mismo tiempo me iba descubriendo a mi, como una exploradora en un nuevo continente, aprendiendo como la más aplicada alumna de la clase, conociendo nuevas heroínas y probando las mieles de los placeres virtuales más adultos.

No sé qué hubiera sido de mí sin esa conexión al mundo, sin las nuevas amigas, las historias eróticas, los consejos de maquillaje y el apoyo de miles de almas femeninas que latían junto a la mía en el ciberespacio. Quizá hubiese continuado pensando que era un fenómeno, que no merecía amistad, amor o respeto, que estaba enferma y que pecaba con solo soñar en usar prendas de mujer; pero sigo viva, sana y más femenina que nunca, rodeada de gente buena y experiencias maravillosas que llegaron con una conexión de internet.
 

Mi vida como la conozco, se la debo a un par de clicks.

Link a publicación original: http://www.sharomnadine.tk/

-Contacto:
sharom_lover@yahoo.com

miércoles, 3 de agosto de 2016

Recuerdo cuando era niña



Por Sharom Nadine

 
Recuerdo cuando era niño y me di cuenta que también era niña

Me visto de mujer desde los 12 años, una mezcla fatal de mucho tiempo sola en casa, aburrimiento, alma femenina, demasiadas curiosidad y un conjunto de babydoll azul celeste con string bikinis a juego en la gaveta abierta de la ropa íntima de mi mamá.

Siempre fui apasionada de la ropa de chicas, siempre me pregunte que se sentiría, las cintura ajustada y los zapatos con tacones altos, tener pechos o llevar pinturas en la cara, era algo tan intrigante para mi inquieta cabecita pre adolescente, como un rompecabezas que no era mí, ni tenía idea de cómo se armaba, pero que no podía soportar ver desarmado. Me urgía descubrir que pasaba más allá de la ropa aburrida que los hombres se ven forzados a llevar.

Por aquella época tuve mi primer y único sueño húmedo, por supuesto involucraba soñarme vestido con ropa de mujer, me levante avergonzado de cómo mi cuerpo me había traicionado a cambiar sábanas y darme un baño de media noche, para borrar las evidencias de aquel “accidente”. Pero entonces, la curiosidad se convirtió en algo más fuerte, era posesa del deseo de saber porque las mujeres se tardaban tanto vistiéndose y que se sentía llevar un brassier,

Muchas veces estuve cerca, hasta que me descubrieron, y gracias a que en ese momento descubrí lo buena mentirosa que puedo ser si hace falta (aunque no me gusta mentir), no hubo problemas mayores. Tuve momentos de disfrute increíble, momentos de culpa terribles; hice mil promesas de nunca volver a vestirme, que se rompían en el momento que la casa se quedaba sola y tenía a mi disposición el closet de mi mamá, closet que yo conocía mejor que ella, ya que combinaba la ropa en maneras que ella nunca hubiese pensado. Me hice experta en sus tacones y en su maquillaje, tanto que en bachillerato sabía más de ropa, maquillaje y andar en tacos altos, que cualquier compañera de clases, es una lástima que nunca se lo pude echar en cara a las que me trataban mal

Mi forma de aprender fue doloras y basada en el ensayo y error, sin YouTube, sin siquiera internet, sin amigas cercanas, ni nadie a quien contarle, tuve que aprender viendo e imaginándome por mi misma como se hacía cada cosa. Uno de los momentos más horribles, fue cuando me dio curiosidad por pintarme las uñas; sabía dónde mi madre guardaba su kit de manicure y sus pinturas, elegí un rosa fuerte precioso, me lo apliqué con toda la paciencia del mundo y me encantó el resultado. Cuando comenzó a acercarse la hora del regreso de mis padres, en mi ignorancia creí poder lavar la pintura de mis uñas con agua y jabón, idea que se hizo añicos tras el intento, desconociendo yo el uso del quitaesmalte, recurrí a frotarme dolorosamente con una esponja hasta que mis dedos sangraron y la última molécula de esmalte dejó mis uñas. Cuando días después descubrí las bondades de la acetona, todo se hizo claro para mí.

Esa es sólo una de las anécdotas de mis inicios en el mundo de la femineidad, de mi entrada al mundo de rosa y encaje.



-Contacto:
sharom_lover@yahoo.com

Esos piropos


Por Sharom Nadine
Llámame vanidosa, llámame creída, lo que quieras, pero amo los piropos.

Hay piropos que vienen del lugar menos pensado, otro que te alegran el día, algunos incómodos y otros más que bienvenidos, la cosa es que me gustan casi todos. Los disfruto como pequeñas perlas de autoestima y como muestras de que mi transformación es placentera a los demás.

Un cumplido a tiempo, puede cambiar un día malo en uno más soportable y llevadero, un ceño fruncido en una sonrisa que se escapa por la comisura de los labios, es rico sentirse que todo el tiempo que pasaste rindiéndole pleitesía a Nuestra Señora del Closet, a los Santos Cosméticos, a la Divina Depilación, a nuestra Santa Madre Peluca y a las benditas deidades de los Accesorios, han pagado su fruto.

Los mejores piropos son los que llegan sin avisar, sin esperarlos y de personas que amas pero de la que nunca esperaste escucharlos; recuerdo cuando le confesé a una amiga que adoro mi travestismo, lo hice cobardemente y por MSN, no me atrevía a darle la cara y temía su rechazo, ella lo tomó divinamente, asombrada pero abierta y receptiva, le pregunte si quería ver fotos mías vestida, ella accedió y se las envíe, fueron segundos larguísimos esperando sus respuesta, y no pude menos que asombrarme, emocionarme y sonreír de oreja a oreja cuando me escribió “¿Perra, pero si tienes mejores piernas que yo!”. No hace falta decir que es uno de los mejores cumplidos que me han hecho en mi vida, el uso del femenino, su tono de total sinceridad y el hecho que ella tiene piernas magnificas, son más que razón para guardarlo como el mejor piropo que me han hecho.

Han habido otros memorables, el primer piropo que me hicieron en persona, aquel que vino de una admiradora que nunca esperé tener, el  que me hizo un hombre en persona por primera vez, las líneas se me hacen cortas, pero si gustan puedo escribir más sobre este tema, déjenme una línea o dos y prometo tocar cada tema que ustedes deseen.

El punto es, que puede que ese toque de vanidad en mí o esa necesidad de ser apreciada en mi esplendor femenino, me lleven a ser esta junky de los cumplidos, esta adicta a los piropos, pero sólo a los sinceros, buen gusto y de buen corazón. Esos son los que hacen que una chica se sienta linda, divina y apreciada.

Por vanidad o por cariño, amo los piropos.



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sharom_lover@yahoo.com

Doble vida


Por Sharom Nadine

 
Mi vida es doble y hasta triple.

Todos en la vida usamos varios sombreros, padres, hijos, hermanos, trabajadores, subordinados, esposos, vecinos; pero las mujeres travestis además de estos usamos otros sombreros más, más coquetos y lindos, más vistosos y llamativos, aunque nadie los vea.

Cuando llega el tiempo de cerrarle la puerta a nuestro día común, le abrimos el closet a la fantasía, es allí donde nuestros otros roles salen a vestirse de falda y tacones, a maquillarse los ojos y a rellenarse los pechos. Es allí cuando nos convertimos en esas otras “yo” (que no es una, que son muchas), allí somos damas, niñas, mujeres, perras, diosas, modelos de pasarela, guerreras, amantes, divas, putas, señoritas, muñecas, princesas y mucho más.

Nuestra doble vida se multiplica, se hace muchas, se abre a toda una nueva serie de roles que muchas veces escondemos unos de otros; y muchas veces quien nos conoce como una, no nos conoce como otra.

De esta manera las vidas se duplican, se triplican, se hacen muchas, tantos como atuendos en un closet, y es que algo tiene esto de la doble vida, esto del secreto que se comparte con otros en las mismas situaciones, esto de que haya códigos y secretos acuerdos de no revelar al “mundo real”, quienes somos realmente.

Hace poco, después de leer una entrega de esta columna, una de las personas que más quiero y cuya opinión más me importa me felicitó y me dijo “estoy muy feliz por ti, me encanta que estés brillando tanto con tu personalidad real“, porque para ella, está es quien soy realmente, mi “otro yo“, es el disfraz, es la careta, es mi otra personalidad, y pues, debo decir que me encantó, me vuelve loca de felicidad que sea así, porque así quiero que me vea, para ella soy Sharom, para mis amigas, mis hermanas, para los chicos y chicas que me suben el ego con sus piropos, para ellos y ellas, esta soy yo, la de verdad ¡Qué feliz me hace!

Y así es como la doble vida, se triplica, se multiplica y aún sigo siendo yo.


-Contacto:
sharom_lover@yahoo.com

viernes, 8 de julio de 2016

¿Será que soy machista?

 


Por Sharom Nadine


¿Será que soy machista por mi amor a la femineidad tradicional?
Las travestis tenemos una relación con lo femenino que es de absoluta adoración y entrega, los roles típicamente femeninos, son los que más nos invitan y nos encienden, los que más nos atraen y nos enloquece copiar, pero ¿Podríamos por esa razón estar cometiendo el horrible pecado del machismo?

Cada quien tiene una interpretación propia de lo que es femenino y masculino, y más aún de lo que es apropiado o no, de lo que es irrespetuoso o de lo que puede ser insultante. Yo estoy segura que entre mis amigas y hermanas nunca ha existido la intención más que de adorar el rol de la mujer, su importancia y su valor para todas nosotras.

Lo que hemos aprendido de la femineidad y de ser mujeres lo hemos aprendido de nuestro alrededor, de nuestras madres, amigas y hermanas, conocidas e iconos que aprendimos a amar e imitar, son los roles que relacionamos con el ser una chica, con la delicadeza, la belleza, la inteligencia, la fuerza y la emotividad de las féminas que adoramos.

Pueden verse quizá como clichés, como copias básicas, pero va mucho más allá. Se trata de la manera que aprendimos a ver lo que es y lo que queremos llegar a ser, además, por seguro que esta apreciación irá cambiando y creciendo, haciéndose más compleja y profunda conforme vayamos creciendo en nosotras mismas como seres femeninos. Así como las niñas pequeñas comienzan su camino imitando a mami, nosotras comenzamos guiándonos por las mujeres en nuestra vida, aprendiendo de ellas, y con ellas, a amar el maravilloso universo que nos ha sido negado por la biología.

Por otro lado, cuando desarrollamos nuestra propia identidad como travestis, buscamos alejarnos lo más posible del papel que actuamos en el día a día. Queremos crear una nueva identidad y un nuevo disfrute de lo que nos rodea, aprender a apreciar las cosas del modo en que sentimos como lo haría una mujer, aprender a ver todo con nuevos ojos y basadas en lo que aprendimos de las mujeres que hemos conocido.

No creo que seamos machistas por disfrutar tanto los roles femeninos, siento que es un homenaje y una muestra de apreciación por esas figuras que nos marcaron de por vida. Nuestra propia concepción de la femineidad, nos invita a vivir esa otra vida, ese deseo íntimo y personal de conocer a la chica que habita en nuestro interior.

Machista sería no respetar el valor y la importancia de la mujer, eso para una travesti que se ame y respete su femineidad, sería impensable e imperdonable.

No es machista querer ser tradicionalmente femenina, es un honor ser esa persona.



Link a publicación original: https://sharomtravesti.wordpress.com/2016/07/05/entrada-21-sera-que-soy-machista/

lunes, 16 de mayo de 2016

Me amo, me acepto




 Por Sharom Nadine

La aceptación empieza desde adentro.

Hace algunas entregas hablábamos de que cada quien tiene un closet único y su propia forma de salir de él; ahora, espero me permitan llevar eso al campo de la auto aceptación. Aceptarse es estar content@ con un@ mism@, es saber quién debemos ser y eso está más allá de cualquier closet o de la opinión de terceros.

Mi principal problema con aceptarme como Sharom no fue sexual, no fue de miedo ni de culpa (aunque todos esos factores siempre están presentes en nuestro proceso), sino que fue cosa de descubrir para que estaba mi yo femenino en el mundo. Siempre tuve claro mi papel masculino sobre la tierra, pero como mujer me sentía que había algo más que el placer y esa sensación tan buscada de paz y de encajar mejor.

En mi búsqueda, encontré que como chica, me pasaba lo mismo que como chico, en ambas facetas soy inquieta, me gusta aprender, utilizar y aplicar lo que se. Así que decidí permitirme expresar como Shar. Comprendí que no todas tienen la facilidad de contar con una esposa como la mía que las lleve de compras o les enseñe a maquillarse o a ser más femeninas, así que me decidí a ayudarlas y junto con mi bella Gaby, creamos la primera tienda online para travestis de Venezuela, esto nos ha dado todas las satisfacciones del mundo, nos ha regalado maravillosas amigas y experiencias impagables, pero aún más, me ha permitido darle un sentido a ser Sharom, más allá de ser femenina y querer verme linda; también tuve la idea de escribir y crear este blog para compartir con ustedes mi visión de la vida, y rodearme de tanta gente maravillosa como pudiera.

No quiero decir con esto que para aceptarse haya que montar un negocio o que sea cuestión de dinero, para nada. El significado de producir cambia de una a otra, escribir, pintar, cocinar, ayudar a otros o simplemente dejar que tu lado femenino permee sobre tu vida puede ser un gran logro.

Muchas de las que estamos casadas (nuestras esposas lo sepan o no), estamos de acuerdo en que ser mujeres, nos ha ayudado a ser mejores hombres, a entender mejor a nuestras parejas y a hacerles la vida más agradable, eso es una maravillosa forma de empezar. Si no, ¿Cuántas de nosotras hemos aprendido a caminar más lento para no dejar rezagada a nuestra chica que anda en tacones? ¿O hemos aprendido a quejarnos menos por esperar a que nuestra chica se arregle, si nosotras mismas sabemos cuánto tiempo se lleva?

Usar nuestra femineidad para aplicarla a nuestros conocimientos o disciplinas puede también funcionar maravillosamente, nos permite ser libres, creativas y ver las cosas desde otro punto. En nuestras relaciones interpersonales, ser femeninas puede ser una gran carta a jugar que nos regalará una perspectiva especial ¡Somos tan afortunadas!

El estar aquí, el ser como somos tiene mucho más que ropa, maquillaje y actitud. Es más que placer, sexo o coquetería. Somos personas, tenemos mucho que ofrecer. Disfrutemos de todo, de los aspectos mundanos y los no tan terrenales, divirtámonos chicas, pero recordando que si queremos ser tratadas como personas, debemos ser completas como personas.

No quiero que suene a discurso, pero aceptarse comienza desde adentro.



-Contacto:
sharom_lover@yahoo.com

Flirting…. (El coqueteo)

Srta Shar - Entrada 12
Por Sharom Nadine

No sabía yo lo divertido que era flirtear, hasta que lo hice como mujer.

Para mí como hombre, coquetear fue siempre un ejercicio penoso y falso, sin resultados reales a la hora de impresionar al objeto de mis deseos, una movida que se dejaba ver casi desesperada y acartonada, nunca entendí como los hombres con frases hechas y poses de “macho alfa” podían conseguir algo más que risillas burlonas y negativas directas durante el complejo arte del ritual de apareamiento.

Como chico, al ver que mi capacidad de coqueteo era cercana a nula, tuve que cimentar, en la buena conversación y el sentido del humor, mi acercamiento a la chica que me interesaba, y empecé a sentir que el flirting, era un intento vacío de aquellos que tienen poco que mostrar a una posible pareja.

De la misma manera cuando como chica, comencé a relacionarme con personas de ambos sexos a quienes por alguna razón les parecía atractiva o ellos a mí; no sabía qué hacer, o como desenvolverme, o como hacerles saber en esa mágica y discreta manera que tienen las mujeres de envolver y enloquecer. No me atrevía a hacer ninguna “movida” o a coquetear en ninguna forma, no sabía de lo que me perdía.

Pues resulta, que coquetear desde el punto de vista de una chica, no sólo se me da, sino que modestia aparte, se me da muy bien. Todo eso de las miradas entre las pestañas, las risitas contenidas, el lenguaje corporal, los sutiles dobles sentidos, el agradecimiento a un piropo o la sonrisa brillante y el brillo en los ojos, son sólo otra expresión más de mi ser femenino, de mi alma de mujer.

He aprendido el gusto por el coqueteo, lo divertido que es mostrar interés, el dejarse desear, el jugar a ser la difícil aunque te estés rindiendo por dentro, a declinar con gracia y elegancia, a hacer sentir a la otra persona bien en tu compañía y al final lograr que esa persona ponga todo su interés en ti. En una palabra es maravilloso.

Pero no sólo he aprendido a flirtear yo, sino que también he aprendido a disfrutar otros flirteando conmigo. Las chicas y chicos femeninos, en una batalla entre similares, utilizando las mismas armas y los mismos artificios, o con los chicos y las chicas de actitud más dominante, con quienes simplemente me dejo ser, y aquellas frases y poses que antes no entendía, ahora me fascinan cuando van dedicadas a mí, cuando buscan conseguir mi atención.

No es que sea yo una femme fatale o más deseable que cualquier otra, pero cuando me pasa es algo digno de ser disfrutado.

Qué divertido es flirtear cuando lo haces como mujer.


Link a publicación original:  https://sharomtravesti.wordpress.com/2016/05/03/entrada-12-flirting-el-coqueteo/

-Contacto: sharom_lover@yahoo.com  

jueves, 28 de abril de 2016

La ropa hace al hombre, y a la mujer…



 Por Sharom Nadine

La ropa que hace a la chica como el color a la flor.

Tengo una teoría, una bastante triste si eres chico. Si la ropa creciera con la persona, un hombre solo necesitaría un traje durante toda su vida para cada ocasión especial, bautizo, comunión, graduaciones, matrimonio, entrevistas de trabajo, fiestas importantes, jubilación y funeral; a todas podría asistir usando el mismo traje.
 
Imagínense entonces a una mujer y las decenas, o cientos de atuendos que usa durante su vida para cada ocasión que vale como importante, su bautizo, su primera comunión, sus 15 años (mi favorito), graduación, matrimonio, etc. Sería ridículo pensar que usaría lo mismo cada vez.
 
Aprendí viendo a las mujeres a mi alrededor que una se viste para la ocasión y el momento, que es un divino rompecabezas el elegir el “outfit” perfecto, que indique que mujer quieres ser en ese momento, que mensaje quieres transmitir y que efecto deseas causar.
 
Es una de las razones por las que amo mi femineidad, me da opciones que nunca habría experimentado, y para nosotras es lo hermoso de vestirse de mujer, no quiero ropa para hombres que parezca femenina, quiero ropa de mujer, ropa que cualquier mujer pudo haber usado, quiero montarme en sus tacones y mirar al mundo desde su altura, cubrir mi espalda con su seda y maquillar mi rostro para decirle al mundo, “¡Mírenme, esta soy yo!”.

Es que sólo abrir el cajón de la ropa intima es una aventura. ¡No me hagan comenzar con la ropa intima! Es un tema al que le dedicaré mi próxima entrega, toda dedicada al placer del encaje, las transparencias y esas delicias que tocan tu piel desnuda.

A la final, la ropa es una armadura, una forma de expresión, una extensión de quien somos por dentro y un aviso muy claro de cómo queremos ser vistas. Es divertido y muy interesante explorarse a una misma a través de cómo se ve.

Hoy inténtalo, ponte algo que nunca pensaste podrías usar, juega con tu guardarropas, explora tu propia personalidad, diviértete con lo que te pondrás. Sé como una niña que descubre su propia femineidad en el closet de su mamá.

Al final, tú eliges que flor quieres ser y de qué color quieres que te vean.



-Contacto:
sharom_lover@yahoo.com

martes, 26 de abril de 2016

La cita


Por Sharom Nadine

Apresúrate en llegar a la cita, que a esta dama no le gusta esperar.

Se te ha hecho tarde, las diligencias del día, el trabajo, la gente y el reloj se te pusieron en contra, vas retrasado y esta chica está impaciente esperando por ti. Vamos que ya es hora de llegar a casa y tratarla como se lo merece.

Abres la puerta y un fresco te entra, buscas la habitación a grandes zancadas mientras te desabrochas la camisa, pronto el pantalón, los zapatos y la ropa interior están fuera de la vista. Entras a la ducha y empiezas tímidamente a sonreír, que ganas tienes de verla.

Te revisas el cuerpo y tomas la rasuradora para estar seguro que todo está en orden y que te ves lo mejor posible para ella, te lavas la cara y la exfolias, te lavas el cabello con la botella rosa para momentos especiales, lo acondicionas y esperas los interminables 5 minutos que indican las instrucciones, los aprovechas para afeitarte tomándote todo el tiempo necesario hasta que quede la menos evidencia posible de barba, revisas tu piel, tus ojos, el mentón, quieres que todo esté perfecto para esta chica. Enjuagas tu cabello, chequeas una última vez y sales de la ducha. Cubres con delicadas cremas y tónicos tu cuerpo en una ofrenda a esta chica que sabes que le va a gustar.

Cada vez más cerca, tomas la suave toalla y te cubres con ella, esta vez, la pasas bajo tus axilas y te cubres del pecho para abajo, ya la sientes venir. Tu paso ha cambiado y contoneándote llegas a la habitación; en el espejo te espera, tiene horas allí y te mira a los ojos cuando subes la mirada. Bajas la vista y la miras por entre las pestañas, le regalas una sonrisita tímida de bienvenida y comienzas la maravillosa labor de ayudarla a decidir que se pondrá hoy.

Revisas los cajones y gavetas, vas pasando ganchos en el closet, seleccionando entre los hermosos tacones en la zapatera.

Dejas caer la toalla que te cubre como un acto de rendición, tomas de la cama la pequeña confección de encaje color lila con detalles negros y metes un pie tras otro y la subes por tus piernas, te rodeas el pecho con el brassier, metes los brazos en los breteles y te contorsionas para abrocharlo detrás, acaricias la falda y la blusa, las medias, los accesorios sobre la peinadora, los zapatos en el suelo. Te sientas en el cómodo taburete acolchado frente al tocador y volteas al espejo, allí está esta chica, esperando por ti, te dice que te ves linda, allí estás tú.

Qué bueno que llegas a tu cita, a esta dama no le gusta esperar.





-Contacto:
sharom_lover@yahoo.com

Adicción a ser



Por Sharom Nadine
 
Hola, mi nombre es Shar y soy adicta a mí.

¿Cuál es ese poder que tiene sobre mí la feminidad, mi feminidad? ¿Qué embrujo me controla que no puedo librarme de este deseo de ser y estar?

Nunca ha sido el licor una atadura para mí, ni las drogas de recreación un lastre que deba cargar, no apuesto con nada que no sea mi propio día a día, y por muy sexy que me vea fumando, nunca la nicotina se me hizo debilidad; no soy esclava de vicios, ni de los químicos, ni del azar. Pero no me tientes con una negligee en una noche a solas o con una fantasía y medias de seda en compañía, porque no respondo de lo que podría pasar.

Soy de carne débil cuando me llamas “nena”, “princesa”, “coqueta” o “muñeca”, cuando me deslumbra el flash, cuando huelo a perfume de flores o siento la brocha rozarme el rostro, en ese momento no hay fortaleza que valga, mi mente se nubla y mi propio cuerpo me traiciona, mis manos tiemblan de emoción y una sonrisa a todas luces verdadera, ilumina el cuarto partiendo mis labios pintados.

No hay excusa, no hay explicación, es más fuerte que yo, alguna vez pensé que podría dejarlo cuando yo quisiera, pero las purgas y las buenas intenciones no fueron duraderas, me mentía cuando lo pensaba un hobby, un pasatiempo, era yo gritando desde adentro y era mi voz llamándome a gritos.

Soy mi droga y mi borrachera, soy mi entrega y mi próxima dosis. No se compra en la esquina y no provoca malestar a la mañana siguiente; soy mi propia dealer y compradora;  esta, como toda droga, es un animal que siempre pide más, que nunca está satisfecho y eso es perfecto para mí.

Dame un rato más de alegría que esta adicción no daña, ni mis seres queridos tendrán que llorar por mí, dame vida y libertad que esta no me mata sino que me deja vivir, no me encierran por ella, sino que me abre las puertas.

Ser quien soy es lo que busco, en cada momento a solas o bien acompañada, en cada chance que tengo, en cada momento que puedo dejarme ir y ser yo, no terminaré encerrada, sólo terminaré feliz.

Bendito vicio que soy para mí misma, divina la hora en que no pude vivir si mí.




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sharom_lover@yahoo.com

miércoles, 6 de abril de 2016

Lágrimas de rímel



Hasta llorar de verdadero dolor y rabia es femenino para mí.

Si me tarde mucho para escribir de sexo, me tardé aún más para escribir de tristezas; el primero por no querer perpetuar el estigma de ser ninfómanas insaciables y el segundo por no romper esta delicada burbuja que contiene mi alma femenina.

Pero si voy a desnudar quien soy ante quien me lee, es bueno también que reconozca las cicatrices que han dejado los sinsabores de mi lucha por ser yo, y las marcas que en mis hermanas quedaron luego de nuestras tristes noches de lluvia.

No todo el mundo es de rosa ni todos los cuentos acaban en beso, en la vida nos hemos encontrado una y mil veces con gente y situaciones que queriendo o sin querer nos han robado la sonrisa; engaños, traiciones, amenazas y heridas del alma que son más dolorosas que las de la piel.

Hemos perdido seres amados por nuestro deseo de revelar quienes somos, acabado relaciones y perdido amores, se nos ha llamado todo nombre horrible bajo el sol por no tener opción más que ser quienes estamos destinadas a ser, muchas han sido golpeadas y hasta hemos visto sus vidas acabar por odio y estrechez de mente, muchas han perdido su sonrisa a manos de alguien cuya definición de macho y hembra es tan tosca y absurda como sus manos que hacen daño.

Pero no hay golpe que el maquillaje no cubra, ni tristeza que el ser una misma no valga, hemos aprendido a levantarnos, arreglarnos el vestido, ensayar la sonrisa frente al espejo y caminar coquetamente hasta el nuevo día, esperando y deseando siempre un poco más de libertad.

Recuerdo en una novela brasileña, un personaje transgénero daba sus primeras clases de femineidad a una niña pobre del barrio, todo un poema de aceptación y lucha de una misma cuando le decía, “una dama aprende a ver el mundo, siempre desde encima de sus tacones, no importa lo que pase, siempre encima de sus tacones”. Desde aquel momento tomé esa enseñanza como ley de vida, aquello significaba para mí, que una dama siempre lo es no importa cómo te trate el mundo, y sin importar cuánto te hieran nadie podrá quitarte lo que eres.

Es que la femineidad es tan poderosa, tan hermosa, tan nuestra que como decía la agrado de Almodóvar, “una es más autentica, cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma”.

Cuando las lágrimas son de rímel, hasta llorar de verdadero dolor y rabia es femenino.




-Contacto:
sharom_lover@yahoo.com

martes, 5 de abril de 2016

Yo soy mi sex toy

Srta Shar - Entrada 5




Me encanta ser mi propio juguete sexual.


Me encanta jugar conmigo misma, pero no sólo con mi cuerpo, aunque mi piel cubierta por las confecciones femeninas es un divino excitante natural para mí, pero la mayoría de este delicioso juego de ajedrez que llamo sexo ocurre en mi cabecita.


Soy fantasiosa y soy una fantasía, hasta hacer el amor con mi pareja comienza allí, empieza como una danza de ideas y deseos que se vuelven acciones y que terminan en gemidos y orgasmos. Somos seres de sexo, somos divas de las sabanas y maravillas femeninas que saben sentir como hembras pero con la estámina de varones, somos celestiales criaturas diseñadas para placeres terrenales.


Ya sea que prefieras la compañía femenina o desees el cariño masculino, estamos hechas para vibrar ante la caricia y responder como diosas al beso, para manchar la otra piel con carmín y deleitarnos cuando nos bajan las bragas y nos suben la falda. Nuestro lenguaje es de orquídea, nuestro olor es de azahar y nuestra espina es mayor que la de la rosa, somos cuerpo y alma una exquisita contradicción que se vuelve adicción para quien nos prueba, pero más que nada es una sed insaciable para nosotras mismas.


Somos dueñas de nuestros deseos, princesas del placer propio y ajeno, tan sólo vestirnos es una experiencia erótica, cada ritual es una danza y está un paso más cerca del éxtasis, ¿Qué más puede decirse de un ser que se excita más poniéndose ropa que quitándosela? ¿De una criatura cuyo máximo fuego se enciende al simplemente dejarse ser ella misma? ¿De una ninfa cuya mayor fantasía es que la vean siendo cómo es?


Disfruto jugar conmigo, tentarme y negarme el placer hasta que ya no pueda más, coquetear conmigo en el espejo, más aún cuando sé que alguien más disfruta del espectáculo. Me estimulo igual al entrar a una tienda de ropa o una zapatería que al ver la más candente escena de un film para adultos, y se me doblan las rodillas tanto más al ver a una mujer maravillosamente vestida, que por verla desnuda en una foto de revista.


Si la gente al pasar supiera lo que pasa por mi cabecita cuando voy por la calle jamás lo creerían, claro que si vieran lo que llevo bajo mi ropa de hombre quizá tampoco darían crédito a lo que ven, esa es otra forma más de jugar conmigo misma, de disfrutar con quien soy, de excitarme con mi lado femenino.


Por eso me encanta ser mi propio juguete sexual y mi propio campo de juegos.





-Contacto: sharom_lover@yahoo.com

viernes, 11 de marzo de 2016

Amo a mi madre


(Fotografía: Jisell Higuera)
Por Sharom Nadine

Mi madre me enseñó que en los momentos difíciles se dan grandes pasos.
Siempre he sido muy cuidadosa con mi lado femenino, la cuido como a una niña chiquita que a veces se pone traviesa y quiere cruzar la calle sin supervisión, mi yo femenino es más inocente y a veces no veo las situaciones peligrosas hasta que ya es muy tarde.

Mi propia esposa y mis amigas me cuidan y me protegen, yo trato de hacerlo también, pero a veces las cosas pasan y ni siquiera sabes porque. Es entonces cuando tienes que jugar las cartas que la vida te da.
Alguien que no debía se enteró que soy travesti, no sabía sus intenciones y me preocupaba que haría ella con esa información, es una situación muy difícil y los nervios te invaden y cada sombra en la pared parece el presagio del mal por suceder. Ser descubierta es una de las peores pesadillas de una travesti de closet, el perder tu privacidad, el control y la posibilidad de destruir tu mundo tal como lo conoces, todo a la vez.
Cuando esto me golpeó, comencé por pensar que tan grave sería la situación, sabía que mi trabajo quizás sufriría y que mi relación con muchos de mis amigos y familiares se vería seriamente afectada, pero saber que mi esposa me ama y que muchos de mis amigos seguirán allí es una gran bendición, pero luego de mucho meditarlo, me atreví a contarle a mi mamá que soy travesti.

Fue un momento tenso y delicado, me hizo las preguntas de rigor ¿Eres gay? ¿Tú y tu esposa son una pareja real? ¿Te amenazaron con algo? ¿Ustedes están bien?
Puedo decir con orgullo que me fue muy bien en esa conversación, fue difícil de digerir para ella; pero con la paciencia de una santa y la sabiduría de un gurú, hoy puedo decir que me acepta, me ama, me cuida y me desea lo mejor.
 Dicho esto, no quiere decir que ahora estaré vestida en su casa, ella no quiere verme de esa manera, ni yo sé si quiera que me vea, para ella soy su hijo y así quiere que continúe, no está lista ni tiene intenciones de conocer a Sharom y debo vivir con eso. Pero sé que mi madre me ama por encima de todo y que nunca se avergonzará de que sea su hij@. Respeta mi decisión y lo que he construido con mi esposa.
Gracias mamá, eres, como siempre, mi cuna, mi camino, mi calma y mi amor, si tengo un lado femenino es porque lo aprendí de ti, si usé tus ropas es porque quería emularte, si amo a las mujeres es porque me crió la mejor de todas.

En momentos difíciles aprendí cuanto amo a mi madre.


Link al texto original: https://sharomtravesti.wordpress.com/2016/03/03/entrada-4-amo-a-mi-madre/

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En cuestiones de amor




(Fotografía: Jisell Higuera)
Por Sharom Nadine


En cuestiones de amor nada está escrito, ni a quien amas ni como amarás.
Estoy casada con la más maravillosa mujer que no sólo acepta, sino que aprueba, comparte y disfruta conmigo mi lado femenino, somos esposas, novias, amantes, mejores amigas, compañeras de compras, confidentes, asesoras de moda y belleza, compañeras de aventuras y todo cuanto se pueda ser con el amor de tu vida. Soy de las más afortunadas.

Pero como de todo hay en esta cajita llamada vida, no todas gustamos de lo mismo y no todas conseguimos lo que deseamos. Entre mis amigas travestis, puedo contar heterosexuales, bisexuales, gays, heteroflexibles, queers, sissies, ambigüas, confundidas y curiosas. Por mi parte me considero bi, pero enamorada y entregada. Algunas tienen la misma suerte que yo, casadas y apoyadas; otras aún buscan el amor de su vida, una persona que les permita ser quienes son las ame y las apoye sin condición, hay otras que deben ocultarle a sus parejas su alma femenina, hay incluso quienes van por la vida probando los ricos placeres que esta tiene para ofrecer, siempre con respeto y cuidado de no dañarse ni dañar a l@s demás.

Antes mencioné que soy de las afortunadas, pues me corrijo, debo ser la más afortunada, mi mujer no sólo me protege, me acepta y me cuida, sino que adora mi feminidad. Ella es una mujer muy femenina, pero aún así, dice que la niña de la casa soy yo, que ella no podría disfrutar tres horas siendo maquillada o mis extensas sesiones de depilación (que ella misma me ayuda a hacerme), en la casa si ves una falda o la ves a ella con una puesta, lo más probable es que sea mía, yo se la presté, nuestros maquillajes compiten por el espacio en la peinadora, le encanta usar mis perfumes para salir y no es extraño escucharla exclamar “¡Eso te lo pondrás tu, es muy “mariquita” para mí!”.

La cosa es que el amor no viene con manual de instrucciones, se toca de oído. No sabes de quien te enamorarás, si esa persona te corresponderá, si habrá química o si la física de la relación llegará a ser placentera. No sólo es el punto de quien usa las faldas o si me pediste mi nuevo vestido sin permiso, no es ser travesti, hetero, gay, bi o lo que el cuerpo te pida, no; se trata de amarse, de entenderse y de crear una mecánica única e intransferible que sólo funciona para con quien estás, que no puede ser copiada, prestada o aconsejada a nadie más.

Si encontraste a quien amar, ámale con todas tus fuerzas, entiende que no son iguales, no le pidas ser como tú, disfruta de sus diferencias, ámale como si de eso dependiera tu vida como la conoces –porque así es, nunca juzgues sin tener toda la información y no te molestes si se estrenó ese vestido que guardabas para una ocasión especial.

Las cuestiones del amor, sólo las sabe quien las vive.


Link al texto original: https://sharomtravesti.wordpress.com/2016/02/09/entrada-2-en-cuestiones-de-amor/ 

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