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lunes, 26 de junio de 2017

Marcha de orgullo LGBTQ (marca registrada): #Pride corporativo



7 días | 19 Jun 2017



No es cosa nueva que las corporaciones participen en la marcha de orgullo LGBTQ. Como patrocinadoras y hasta organizadoras, las corporaciones han jugado un papel importante; incluso, en marchas de los ochenta y (en mayor medida) de los noventa, se puede apreciar su lugar y apoyo. Así lo atestiguan las colecciones fotográficas de Alan Light, por ejemplo.
Para muchos miembros y aliados de la comunidad, ver los anuncios de Nike, Google o Banamex (además de un largo etcétera) significa la llegada al mainstream, la aceptación por parte de un sector mayoritario de la población, la celebración del fallo de nuestra Suprema Corte a favor del matrimonio igualitario. Si las corporaciones determinan que su apoyo a la marcha es una buena estrategia de marketing, algo debe estar bien.

Entonces, ¿por qué hay tanta resistencia, por parte de la comunidad, en contra de las corporaciones?

Primero, porque la marcha no tiene lugares infinitos. Hay un número limitado de grupos y organizaciones que pueden traer carros alegóricos y pancartas porque, de otra forma, la marcha duraría todo el fin de semana. Como las corporaciones tienen la capacidad de acceder a una gran cantidad de espacios, terminan por desplazar a grupos de activistas y organizaciones sin fines de lucro que no pueden tener un pastel de boda de tres pisos sobre un carro alegóricocomo sí lo puede hacer Hilton.
Foto: Hilton.com
De hecho, en 2015, el #Pride de Chicago publicó una gráfica de las organizaciones participantes. Más del 60% fueron corporaciones; cuando menos otro 20% fueron políticos y organizaciones gubernamentales. Es decir, menos del 20% de participantes fueron grupos de y para la comunidad LGBTQEsto nos obliga a preguntar para qué y para quién es la marcha. Algunos, como Danielle Kurtzleben, arguyen que las corporaciones usan las marchas para ganar dinero sin preocuparse por conocer los problemas reales de la comunidad, o usar su poder político y económico para crear cambios.
En algunos casos extremos, hay corporaciones que han comprado el derecho de poner su nombre a la marcha, como en el caso de EQT en Pittsburg, Pensilvania. Cabe mencionar que EQT es una compañía de fracking, algo que para muchos miembros de la comunidad LGBTQ es incompatible con sus valores. Sin embargo, si uno quiere participar en la marcha, tiene que aceptar que se llame la “EQT Equality March”. Así, la corporación desplaza a la comunidad para ponerse en el centro de atención.
Segundo, porque restan visibilidad a asuntos importantes. La marcha es un momento para celebrar logros, pero también para discutir dónde estamos y cuáles son nuestras limitaciones. Es momento de atender y combatir nuestro racismo, clasismo, misoginia y transfobia; de hablar de la violencia en nuestro país, de recordar la noticia de la masacre en Orlandoel ataque en Xalapa, la noticia de los campos en Chechenia. Las oportunidades que tenemos para entablar diálogos y ser críticos de nuestras prácticas son limitadas. Cuando las corporaciones y sus mensajes tienen la mayor parte de nuestra atención, estos temas quedan rezagados.
Tercero, porque estar en el mainstream muchas veces significa tener que conformarse a un modelo heteronormativo de relación y familia (el modelo que las corporaciones normalmente apoyan). La marcha empezó como protesta, para ganar la libertad de desear, amar, ser y vivir como uno quiere y de forma auténtica. Si hay un solo modelo de pareja queer respetable, una sola forma de ser familia, monógama, de clase media, entonces ignoramos a gran parte de la comunidad, que vive su sexualidad e identidad de distintas formas, que también son válidas y merecen respeto y protección. La marcha debe permanecer un lugar para lo irreverente, lo disruptivo, lo raro; un lugar para la libertad.
El apoyo de las corporaciones es bienvenido y agradecido. Es síntoma de una actitud social positiva y alentadora, pero no a costa de los objetivos primordiales de la marcha, de perder espacios que deben ser primero para la comunidad o de ignorar los temas y problemas que merecen nuestra atención.
***
Ricardo Quintana Vallejo es crítico cultural y traductor. Estudia el doctorado en literatura comparada de la Universidad de Purdue.
Twitter: @realquir
Sobre Alocado y dislocado: Nuestras identidades (condición socioeconómica, género, sexualidad, nacionalidad, raza), tanto individuales como colectivas, están en constante cambio. Los mexicanos somos versátiles; replanteamos el valor de nuestra historia, cultura y literatura constantemente. Nuestras identidades nos dan mucho de qué hablar. En Alocado y Dislocado se ofrece el análisis de temas actuales y de nuestros símbolos, de nuestras posibilidades identitarias en este momento, desde la dis-locada perspectiva de un mexicano queer en el Midwest estadounidense.

¿Hasta qué punto se vale que las empresas se adueñen de causas políticas y sociales?


3 hrs | 26 Jun 2017

Por motivo de la marcha del orgullo LGBTQ en la Ciudad de México, la semana pasada escribí sobre la dimensión corporativa del #Pride dentro del marco de varios textos sobre temas queer.
En breve, hablé sobre tres razones por las que sectores de la comunidad LGBTQ resisten la participación de corporativos y empresas en la marcha: 1) Porque en ocasiones desplazan a grupos de activistas y organizaciones sin fines de lucro que no tienen los medios para garantizar su espacio, construir carros alegóricos llamativos o ponerle su nombre a las marchas, como en el caso de la EQT en Pensilvania; 2) Porque distraen de temas importantes; 3) porque en muchas ocasiones apoyan un modelo queer heteronormativo que no empata con la forma en que viven muchos miembros de la comunidad. La marcha es, primordialmente, un espacio para defender y celebrar la libertad de vivir y ser de muchas formas; algunas que no encajan con el matrimonio o con el binario de género pero que merecen espacio y visibilidad en la marcha.

Resulta ahora importante introducir algunos matices, porque sería una necedad argüir que los corporativos y empresas que marchan no hacen nada por la comunidad LGBTQ, que no los necesitamos o que sólo se aprovechan del llamado “pink dollar” (o dinero rosa, que se refiere al poder adquisitivo).
En realidad, muchas empresas donan recursos a organizaciones, causas y eventos que no se llevarían a cabo sin su ayuda. Por ejemplo, todos los años empresas como Trojan o Sico donan cientos de miles de condones. Empresas como Apple, American Airlines, Intel o Target son “platinum partners” de la Human Rights Campaign. Cuando Mike Pence (ahora Vicepresidente de Estados Unidos) firmó la Ley de Restauración de la Libertad Religiosa en el estado de Indiana, empresas como Yelp y Angie’s List presionaron al estado para cambiar la decisión a través de un boicot. Yo lo he vivido en carne propia cuando organicé HOTCon, una conferencia LGBTQ en Indiana, que recibió el apoyo invaluable de Charles Schwab. De eventos enormes a modestas conferencias académicas, la comunidad LGBTQ necesita y se nutre del apoyo corporativo, de sus recursos y patrocinio, así como de la visibilidad e impacto que pueden tener en los medios.
Asimismo, GoogleAmerican Express y AT&T, entre otras, tienen programas serios de inclusión y diversidad que van más allá del anuncio o el logotipo con la bandera arcoíris. Hay empresas que han hecho un esfuerzo de tal magnitud que ya no se pueden considerar “el otro”. Es decir, no se puede hablar de la empresa como un grupo ajeno que decide dar su apoyo; sino que están conformadas por miembros de la comunidad.
La Federación Mexicana de Empresarios LGBT hace eventos anuales y conferencias en los que participan muchas de las empresas ya mencionadas, así como socios corporativos de origen mexicano.
Muchas de las empresas que marchan hacen esfuerzos en su vida diaria y se suman a la marcha para celebrar y dar visibilidad a lo que hacen todo el año.
Y, si las empresas hacen tanto por la comunidad, ¿es justo criticar su participación en la marcha?
Para muchos miembros de la comunidad, el apoyo corporativo significa la llegada al mainstream y la aceptación por parte de un sector mayoritario de la población. Resulta alentador que sea buena estrategia de marketing poner arcoíris en los aparadores. Pero los tres problemas que señalé en el primer texto persisten y no podemos dejar pasar la oportunidad de analizar y debatir qué ha significado la marcha en el pasado y cómo queremos que sea ahora y en años por venir.
Aunque desde hace décadas ha recibido apoyo corporativo, es un hecho que en los últimos años la participación de empresas ha crecido a tal punto que ocupan la mayor parte de los espacios disponibles en muchas marchas alrededor del mundo, que, por más que duren toda la tarde, no son infinitas.
Pero la marcha es por y para la comunidad y, por lo tanto, es justo criticar su conformación y defender sus improperios. El punto de la marcha es luchar por la libertad de vivir de forma auténtica, con protección formal y respeto. Sin duda, muchas empresas contribuyen a este objetivo durante la marcha y todo el año, pero las razones por las que muchos sectores de la comunidad sienten resistencia también son válidas. El encuentro de distintas opiniones y puntos de vista seguirá transformando a la marcha que, por naturaleza, no puede permanecer estática.
***
Ricardo Quintana Vallejo es crítico cultural y traductor. Estudia el doctorado en literatura comparada de la Universidad de Purdue.
Twitter: @realquir
Sobre Alocado y dislocado: Nuestras identidades (condición socioeconómica, género, sexualidad, nacionalidad, raza), tanto individuales como colectivas, están en constante cambio. Los mexicanos somos versátiles; replanteamos el valor de nuestra historia, cultura y literatura constantemente. Nuestras identidades nos dan mucho de qué hablar. En Alocado y Dislocado se ofrece el análisis de temas actuales y de nuestros símbolos, de nuestras posibilidades identitarias en este momento, desde la dis-locada perspectiva de un mexicano queer en el Midwest estadounidense.

miércoles, 19 de octubre de 2016

La internet salvó mi vida


 Por Sharom Nadine

Un par de clicks fueron mi salvavidas y mi desahogo.
 

Cuando tenía unos 13, 14 o 15 años, me sentía realmente sola y asustada. ¿Cómo era posible que yo, un chico normal, gustara tanto de vestirse con ropa de mi mamá, mis tías o cualquier mujer a cuyo closet tuviese acceso? Seguramente debía estar enferm@, debía ser la única persona en el mundo con tales perversiones, nadie más podría entender semejantes deseos de mi parte.
 

Poco después, sin embargo, gracias a un trato con mi mamá y mi primer trabajo real, me convertí en una de las primeras personas de mi calle en tener internet en casa, lo que me abrió una puerta al mundo de la información y del crossdressing.
 

Ya antes había visitado los cybercafes de mi ciudad, y aprovechaba cada momento para investigar más sobre “hombres que se vestían de mujer” en los muy nuevos motores de búsqueda como Altavista, y luego Google o Yahoo! Pero el estar siempre mirando sobre mi hombro para que nadie se enterara de lo que buscaba, era demasiado estresante y solo aumentaba mi culpa.
 

Una vez en casa, la cosa era diferente, a solas en mi cuarto podía buscar lo que quisiera y bajar programas como el ICQ, que me permitían hablar con otr@s como yo, travestis, crossdressers, transexuales, sissys y más. Luego las salas de chat, los foros; el ICQ dio paso al Messenger y luego a Skype, abriendo mis límites y permitiendome conocer gente de todas partes, incluyendo a mi primera amiga travesti proveniente de mi país, a la cual todavía me une una gran amistad.
 

Al darme cuenta que no estaba sola, que no era una enferma y que lo que hacía no era pecaminoso ni inmoral, un gran peso se levantó de mis hombros. Aunque con la lentitud propia del dial-up, y las constantes caídas del servicio, fueron decenas de noches en vela, en las que capa a capa, iba descubriendo un nuevo universo allá afuera, y al mismo tiempo me iba descubriendo a mi, como una exploradora en un nuevo continente, aprendiendo como la más aplicada alumna de la clase, conociendo nuevas heroínas y probando las mieles de los placeres virtuales más adultos.

No sé qué hubiera sido de mí sin esa conexión al mundo, sin las nuevas amigas, las historias eróticas, los consejos de maquillaje y el apoyo de miles de almas femeninas que latían junto a la mía en el ciberespacio. Quizá hubiese continuado pensando que era un fenómeno, que no merecía amistad, amor o respeto, que estaba enferma y que pecaba con solo soñar en usar prendas de mujer; pero sigo viva, sana y más femenina que nunca, rodeada de gente buena y experiencias maravillosas que llegaron con una conexión de internet.
 

Mi vida como la conozco, se la debo a un par de clicks.

Link a publicación original: http://www.sharomnadine.tk/

-Contacto:
sharom_lover@yahoo.com

jueves, 25 de agosto de 2016

Manifiesto Trans-terrorista

23.08.2016

Fotógrafo anónimo alemán. Tenerife, años 40 o 50.
Fotógrafo anónimo alemán. Tenerife, años 40 o 50.
“Hace tiempo que superé el miedo de poner un pie en la calle. Por las miradas de desprecio en la cola del súper. Los comentarios que me dedican tantos machos a la espalda. Risas provocadoras al cruzar la esquina de mi calle o los gritos de ‘maricón’ que flotan en el aire”. Así comienza el valiente texto de la artista Dani Curbelo para la serie ‘TEXTOSterona’ que ‘El Asombrario’ está ofreciendo este mes de agosto.

Por DANI CURBELO

Hace tiempo que superé el miedo de poner un pie en la calle.

Por las miradas de desprecio en la cola del súper. Los comentarios que me dedican tantos machos a la espalda. Risas provocadoras al cruzar la esquina de mi calle o los gritos de “maricón” que flotan en el aire cuando el coche pasó a más de sesenta. Y tantas cosas más desagradables.

Sé que no soy culpable de sufrir esos mecanismos de odio. No soy culpable de ser y vivir discordante a las normas hegemónicas que establece esta dictadura de la genitalidad. Un sistema opresor que nos obliga a cumplir cientos de dictámenes con tal de gozar un mínimo de bienestar social. Porque ser “normal” nos asigna privilegios. Y quienes no queremos serlo nos convertimos en la personificación más grave del peligro y la amenaza contra el dominio subyacente de nuestra cultura patriarcal, la cual reduce la diversidad y multiplicidad humana estableciendo como válidas dos únicas categorías: “Hombre” o “Mujer”. De este modo es mucho más fácil instaurar una abusiva jerarquía entre ambas.

Cualquier tipo de pluralidad sólo se plantea desde el entendimiento como pecado, delito y/o enfermedad. Se nos trata como “terroristas” porque nuestros sentimientos y circunstancias desobedecen los mandatos del género.

Y por supuesto, se nos cuestiona sin consideración.

Toda identidad no binómica, contraria a las construcciones sólidas y eternas que nos han impuesto y que a su vez sea capaz de contemplar la libertad de fluir sin reparo por una extensa variedad de expresiones y géneros, atenta directamente contra la normatividad.

Yo he rechazado tajantemente ser, relacionarme y actuar conforme a la categoría que se me impuso al nacer en base a mis genitales. A cada paso manifiesto, transmito y sostengo que no soy “Hombre”. Pero tampoco me identifico como “Mujer”. No quiero adoptar lo opuesto por un mero hecho de reduccionismo.

Para muchas personas soy un maricón demasiado afeminado. Para otras soy una mujer transexual que todavía no se ha decidido a “dar el paso”.

¿Dar el paso hacia dónde? Plantear y cuestionar el transgenerismo como una etapa temporal antes de tomar una decisión, una fase de indecisión o incluso un fenómeno trending topic es otro ejemplo más de lo interiorizada que tiene la sociedad el planteamiento binario sobre las identidades.

Lo que soy no es fruto del titubeo ni de la cobardía.

¿No es valiente el hecho de romper constantemente con los muros de la normalidad que nos encierran y oprimen? ¿No es digno de admirar el salir a la calle aun siendo víctimas de todo el peso de un sistema que nos recuerda a diario que somos personas “enfermas” y “confundidas”?

Debemos entender que “identidad” y “cuerpo” son conceptos independientes.
¿Acaso una mujer a la que le han extirpado el útero o un pecho por un cáncer deja de ser “mujer”? Y si un hombre pasa por una penectomía, ¿qué o quiénes cuándo sale del quirófano?
Yo amo mi cuerpo. Me siento muy a gusto en él. Tengo pene y testículos, pero no soy un hombre. Y me niego a recurrir a la cirugía para cortar ese trozo de carne arrugada porque poseerlo me otorga inevitablemente una categoría con la que no estoy conforme.

Mi cuerpo y mi identidad no están mal, la sociedad sí lo está.

Yo quiero ser como me siento, anhelando explorar los territorios prohibidos para el discurso normativo. Deseo construirme no en base a las exigencias de esta sociedad, sino en relación a las apetencias e inclinaciones que experimente con el transcurso de mi vida.

Por esta razón exijo respeto.

No sólo para mí. Exijo respeto para todas las personas que considero compañeras. Para las que están y las que no. Para las víctimas de este régimen opresor que cada día tiene cientos de asesinatos, suicidios y casos de violencia y discriminación contra la comunidad Trans.

Resistimos porque sabemos que, ante todo, somos personas con los mismos derechos que cualquiera.

Y nada nos va a frenar hasta que acabemos con esta dictadura de la genitalidad.
***
Dani Curbelo es una artista residente en Tenerife que trabaja desde la transgeneridad, centrando gran parte de su obra y discurso en torno a la opresión y enajenación de los cuerpos no normativos, al mismo tiempo que aboga por la auto-determinación de las identidades trans.

Link al texto original: http://elasombrario.com/manifiesto-trans-terrorista/

miércoles, 3 de agosto de 2016

Recuerdo cuando era niña



Por Sharom Nadine

 
Recuerdo cuando era niño y me di cuenta que también era niña

Me visto de mujer desde los 12 años, una mezcla fatal de mucho tiempo sola en casa, aburrimiento, alma femenina, demasiadas curiosidad y un conjunto de babydoll azul celeste con string bikinis a juego en la gaveta abierta de la ropa íntima de mi mamá.

Siempre fui apasionada de la ropa de chicas, siempre me pregunte que se sentiría, las cintura ajustada y los zapatos con tacones altos, tener pechos o llevar pinturas en la cara, era algo tan intrigante para mi inquieta cabecita pre adolescente, como un rompecabezas que no era mí, ni tenía idea de cómo se armaba, pero que no podía soportar ver desarmado. Me urgía descubrir que pasaba más allá de la ropa aburrida que los hombres se ven forzados a llevar.

Por aquella época tuve mi primer y único sueño húmedo, por supuesto involucraba soñarme vestido con ropa de mujer, me levante avergonzado de cómo mi cuerpo me había traicionado a cambiar sábanas y darme un baño de media noche, para borrar las evidencias de aquel “accidente”. Pero entonces, la curiosidad se convirtió en algo más fuerte, era posesa del deseo de saber porque las mujeres se tardaban tanto vistiéndose y que se sentía llevar un brassier,

Muchas veces estuve cerca, hasta que me descubrieron, y gracias a que en ese momento descubrí lo buena mentirosa que puedo ser si hace falta (aunque no me gusta mentir), no hubo problemas mayores. Tuve momentos de disfrute increíble, momentos de culpa terribles; hice mil promesas de nunca volver a vestirme, que se rompían en el momento que la casa se quedaba sola y tenía a mi disposición el closet de mi mamá, closet que yo conocía mejor que ella, ya que combinaba la ropa en maneras que ella nunca hubiese pensado. Me hice experta en sus tacones y en su maquillaje, tanto que en bachillerato sabía más de ropa, maquillaje y andar en tacos altos, que cualquier compañera de clases, es una lástima que nunca se lo pude echar en cara a las que me trataban mal

Mi forma de aprender fue doloras y basada en el ensayo y error, sin YouTube, sin siquiera internet, sin amigas cercanas, ni nadie a quien contarle, tuve que aprender viendo e imaginándome por mi misma como se hacía cada cosa. Uno de los momentos más horribles, fue cuando me dio curiosidad por pintarme las uñas; sabía dónde mi madre guardaba su kit de manicure y sus pinturas, elegí un rosa fuerte precioso, me lo apliqué con toda la paciencia del mundo y me encantó el resultado. Cuando comenzó a acercarse la hora del regreso de mis padres, en mi ignorancia creí poder lavar la pintura de mis uñas con agua y jabón, idea que se hizo añicos tras el intento, desconociendo yo el uso del quitaesmalte, recurrí a frotarme dolorosamente con una esponja hasta que mis dedos sangraron y la última molécula de esmalte dejó mis uñas. Cuando días después descubrí las bondades de la acetona, todo se hizo claro para mí.

Esa es sólo una de las anécdotas de mis inicios en el mundo de la femineidad, de mi entrada al mundo de rosa y encaje.



-Contacto:
sharom_lover@yahoo.com

Esos piropos


Por Sharom Nadine
Llámame vanidosa, llámame creída, lo que quieras, pero amo los piropos.

Hay piropos que vienen del lugar menos pensado, otro que te alegran el día, algunos incómodos y otros más que bienvenidos, la cosa es que me gustan casi todos. Los disfruto como pequeñas perlas de autoestima y como muestras de que mi transformación es placentera a los demás.

Un cumplido a tiempo, puede cambiar un día malo en uno más soportable y llevadero, un ceño fruncido en una sonrisa que se escapa por la comisura de los labios, es rico sentirse que todo el tiempo que pasaste rindiéndole pleitesía a Nuestra Señora del Closet, a los Santos Cosméticos, a la Divina Depilación, a nuestra Santa Madre Peluca y a las benditas deidades de los Accesorios, han pagado su fruto.

Los mejores piropos son los que llegan sin avisar, sin esperarlos y de personas que amas pero de la que nunca esperaste escucharlos; recuerdo cuando le confesé a una amiga que adoro mi travestismo, lo hice cobardemente y por MSN, no me atrevía a darle la cara y temía su rechazo, ella lo tomó divinamente, asombrada pero abierta y receptiva, le pregunte si quería ver fotos mías vestida, ella accedió y se las envíe, fueron segundos larguísimos esperando sus respuesta, y no pude menos que asombrarme, emocionarme y sonreír de oreja a oreja cuando me escribió “¿Perra, pero si tienes mejores piernas que yo!”. No hace falta decir que es uno de los mejores cumplidos que me han hecho en mi vida, el uso del femenino, su tono de total sinceridad y el hecho que ella tiene piernas magnificas, son más que razón para guardarlo como el mejor piropo que me han hecho.

Han habido otros memorables, el primer piropo que me hicieron en persona, aquel que vino de una admiradora que nunca esperé tener, el  que me hizo un hombre en persona por primera vez, las líneas se me hacen cortas, pero si gustan puedo escribir más sobre este tema, déjenme una línea o dos y prometo tocar cada tema que ustedes deseen.

El punto es, que puede que ese toque de vanidad en mí o esa necesidad de ser apreciada en mi esplendor femenino, me lleven a ser esta junky de los cumplidos, esta adicta a los piropos, pero sólo a los sinceros, buen gusto y de buen corazón. Esos son los que hacen que una chica se sienta linda, divina y apreciada.

Por vanidad o por cariño, amo los piropos.



-Contacto:
sharom_lover@yahoo.com

Doble vida


Por Sharom Nadine

 
Mi vida es doble y hasta triple.

Todos en la vida usamos varios sombreros, padres, hijos, hermanos, trabajadores, subordinados, esposos, vecinos; pero las mujeres travestis además de estos usamos otros sombreros más, más coquetos y lindos, más vistosos y llamativos, aunque nadie los vea.

Cuando llega el tiempo de cerrarle la puerta a nuestro día común, le abrimos el closet a la fantasía, es allí donde nuestros otros roles salen a vestirse de falda y tacones, a maquillarse los ojos y a rellenarse los pechos. Es allí cuando nos convertimos en esas otras “yo” (que no es una, que son muchas), allí somos damas, niñas, mujeres, perras, diosas, modelos de pasarela, guerreras, amantes, divas, putas, señoritas, muñecas, princesas y mucho más.

Nuestra doble vida se multiplica, se hace muchas, se abre a toda una nueva serie de roles que muchas veces escondemos unos de otros; y muchas veces quien nos conoce como una, no nos conoce como otra.

De esta manera las vidas se duplican, se triplican, se hacen muchas, tantos como atuendos en un closet, y es que algo tiene esto de la doble vida, esto del secreto que se comparte con otros en las mismas situaciones, esto de que haya códigos y secretos acuerdos de no revelar al “mundo real”, quienes somos realmente.

Hace poco, después de leer una entrega de esta columna, una de las personas que más quiero y cuya opinión más me importa me felicitó y me dijo “estoy muy feliz por ti, me encanta que estés brillando tanto con tu personalidad real“, porque para ella, está es quien soy realmente, mi “otro yo“, es el disfraz, es la careta, es mi otra personalidad, y pues, debo decir que me encantó, me vuelve loca de felicidad que sea así, porque así quiero que me vea, para ella soy Sharom, para mis amigas, mis hermanas, para los chicos y chicas que me suben el ego con sus piropos, para ellos y ellas, esta soy yo, la de verdad ¡Qué feliz me hace!

Y así es como la doble vida, se triplica, se multiplica y aún sigo siendo yo.


-Contacto:
sharom_lover@yahoo.com

martes, 12 de julio de 2016

¿Que es un Feminófilo? ¿Que es la Feminofilia?



¿Que es un Feminófilo? ¿Que es la Feminofilia?¿Qué es un Travesti Heterosexual? Éstas y otras preguntas son respondidas en este video de Jessica Vanegas Callejas.




viernes, 8 de julio de 2016

¿Será que soy machista?

 


Por Sharom Nadine


¿Será que soy machista por mi amor a la femineidad tradicional?
Las travestis tenemos una relación con lo femenino que es de absoluta adoración y entrega, los roles típicamente femeninos, son los que más nos invitan y nos encienden, los que más nos atraen y nos enloquece copiar, pero ¿Podríamos por esa razón estar cometiendo el horrible pecado del machismo?

Cada quien tiene una interpretación propia de lo que es femenino y masculino, y más aún de lo que es apropiado o no, de lo que es irrespetuoso o de lo que puede ser insultante. Yo estoy segura que entre mis amigas y hermanas nunca ha existido la intención más que de adorar el rol de la mujer, su importancia y su valor para todas nosotras.

Lo que hemos aprendido de la femineidad y de ser mujeres lo hemos aprendido de nuestro alrededor, de nuestras madres, amigas y hermanas, conocidas e iconos que aprendimos a amar e imitar, son los roles que relacionamos con el ser una chica, con la delicadeza, la belleza, la inteligencia, la fuerza y la emotividad de las féminas que adoramos.

Pueden verse quizá como clichés, como copias básicas, pero va mucho más allá. Se trata de la manera que aprendimos a ver lo que es y lo que queremos llegar a ser, además, por seguro que esta apreciación irá cambiando y creciendo, haciéndose más compleja y profunda conforme vayamos creciendo en nosotras mismas como seres femeninos. Así como las niñas pequeñas comienzan su camino imitando a mami, nosotras comenzamos guiándonos por las mujeres en nuestra vida, aprendiendo de ellas, y con ellas, a amar el maravilloso universo que nos ha sido negado por la biología.

Por otro lado, cuando desarrollamos nuestra propia identidad como travestis, buscamos alejarnos lo más posible del papel que actuamos en el día a día. Queremos crear una nueva identidad y un nuevo disfrute de lo que nos rodea, aprender a apreciar las cosas del modo en que sentimos como lo haría una mujer, aprender a ver todo con nuevos ojos y basadas en lo que aprendimos de las mujeres que hemos conocido.

No creo que seamos machistas por disfrutar tanto los roles femeninos, siento que es un homenaje y una muestra de apreciación por esas figuras que nos marcaron de por vida. Nuestra propia concepción de la femineidad, nos invita a vivir esa otra vida, ese deseo íntimo y personal de conocer a la chica que habita en nuestro interior.

Machista sería no respetar el valor y la importancia de la mujer, eso para una travesti que se ame y respete su femineidad, sería impensable e imperdonable.

No es machista querer ser tradicionalmente femenina, es un honor ser esa persona.



Link a publicación original: https://sharomtravesti.wordpress.com/2016/07/05/entrada-21-sera-que-soy-machista/

martes, 31 de mayo de 2016

Crossdressing vs Travestismo



10 noviembre, 2014 a las 11:00/ por -

Crossdressing vs travestismo

10 noviembre, 2014 a las 11:00/ por - See more at: http://www.golfxsconprincipios.com/lamoscacojonera/crossdressing-vs-travestismo/#sthash.dul6ztpQ.dpuf


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Es curioso como el tema es tratado de manera diferente según si leo la wikipedia en español o en inglés*. En la wikispañola NO se diferencia. Es más, si buscas crossdressing, te redirige a travestismo. Sólo dedica un subapartado a la diferencia entre ambas palabras, como si “algunos sectores de la comunidad trans” fuese un pequeño gueto al que prestar un poco de atención en lugar del grupo más interesado en el correcto uso de esas palabras…

Para la wikispañola, el tema se resume en pocas líneas, basando su argumentación en  «Differences between a fetish lover, a cross-dresser and a transvestite», artículo de Dolly DeVonderland en el sitio web Helium, 7 de marzo de 2009.

“En algunos sectores de la comunidad trans ha empezado a utilizarse recientemente el término crossdresser (acotado: CD) para designar a aquel que, independientemente de su orientación sexual, cambia de ropas y aspecto adoptando los del otro género, pero sin identificarse con éste excepto durante el tiempo que dure la experiencia travestista. Por contraposición, un travesti es la persona que se siente identificada con el género al que cambia en todo momento, incluso si está vestido con su ropa habitual, en tanto que un transexual es la persona que no se siente identificada con el género que se le asignado al nacer. La diferencia entre estos términos proviene, por tanto, del grado de identificación que el sujeto tiene con el género al que se cambia”

Resumiendo, lo distingue por el grado de identificación. No es que yo coincida con esa opinión, pero ahí está:

  • Crossdressing: Identificación de género durante el crossdressing.
  • Travestismo: Identificación de género todo el tiempo.
  • Transexual: No siente identificación con el que le asignaron al nacer. 
Vanessatv


Quizá cuantas más subcategorías van apareciendo —si sumamos queer, genderqueer, genderfuck— se haga más necesario verlo, por lo menos, como un espectro transgénero, dentro del cual hay muchas manifestaciones diferentes.

Aparte de referencias históricas bíblicas al término “travesti”, añade algo importante: “El término travesti hoy día se considera anticuado y peyorativo”, algo que según la wiki no sucede en español… (¿seguro que no?). Estos son los detalles que añade la wikinglis
“Después de todos los cambios que se dieron en los años 70, un gran grupo de personas se quedó sin una palabra para describirse a sí mismas: Hombres heterosexuales (es decir, con cuerpo de hombre, autoidentificados como hombres, que sienten atracción hacia las mujeres (ginecofilia) que visten ropa tradicionalmente femenina. Este grupo no estaba particularmente contento con el término “travestismo”. Por lo tanto, se creó el término “crossdresser” (que tiene exactamente el mismo significado que “travesti”). Los autoidentificados como crossdressers no tienen intenciones fetichistas al hacerlo, sino que simplemente visten ropa de mujer y a menudo admiran e imitan a las mujeres.

Este grupo se distanciaba —y a veces aún lo hace— a sí mismo estrictamente de los hombres gays y transexuales, y normalmente negaban cualquier intención fetichista. 
Probablemente fue esta evolución la que llevó a la definición explítica del fetichismo travestista como diferente del travestismo.

De todos modos, cuanto este grupo de personas consiguió atención pública, se les denominaba comúnmente travestis más que crossdressers. Esto llevó, paradójicamente, a otro uso más de travestismo: Personas con cuerpo de hombre, identificadas como hombre, que se vestían con ropa de sexo opuesto. Este grupo se suele autoidentificar como “crossdressers”.

Cuando el crossdressing ocurre por razones eróticas, durante un período de por lo menos seis meeses y causa un sufrimiento importante o discapacidad la conducta se considera un desorden mental en el DSM y se aplica el diagnóstico de “fetichismo travestista”. 

Fuente: http://en.wikipedia.org/wiki/Transvestism#Cross-dressers



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Imagen que ilustra el fetichismo travestista en la wikispañola


Es decir, que hay que añadir a la foto el fetichismo travestista, en que no hay ninguna identificación de género, algo que la wikispañola considera que se da en todos los casos de crossdressing… El crossdressing con más detalle es explicado en el artículo Cross-dressing de la wikinglis. Para quien no lo pueda leer en inglés, tendrá que esperar a un día de estos en que haga la traducción. 

*Me ahorro entrar en el debate de si la wikipedia es fiable o no (la inglesa sí lo es) y el de las etiquetas (para que ponerle un nombre u otro): Mientras que la identidad es una cuestión personal, no HAY QUE identificarse con una palabra u otra, teorizar y describir necesita de palabras, vivir algo no supone el 100% de un concepto.


Imágenes


Tomado de:
http://www.golfxsconprincipios.com/lamoscacojonera/crossdressing-vs-travestismo/