domingo, 27 de febrero de 2011

Travestismo

Sustantivo enigmático, verbo muy practicado


Cuando las personas escuchan esta palabra inmediatamente se imaginan un show de hombres vestidos de mujeres realizando imitaciones de artistas femeninas de la época, o de Drag Queens (hombres que se visten de mujer, pero que exageran demasiado en su vestimenta, maquillaje y calzado, para realizar parodias de la mujer), o piensa en hombres con senos y cuerpos muy femeninos que salen mucho en publicaciones de pornografía como revistas, Internet y demás. Pero no es ése el verdadero concepto de travesti, a lo mejor se relaciona con el tema de alguna manera, pero no es en sí su definición.

Comencemos por definir este enigmático y desconocido tema: Travestismo es el gusto o la satisfacción que le produce a ciertos individuos el vestir o usar prendas propias del sexo opuesto, y pueden ser hombres o mujeres.

El travesti hombre es el que más comúnmente observamos y juzgamos, lo tachamos de maricón, homosexual, afeminado, de poco hombre, dudamos de su masculinidad y decimos o pensamos muchas cosas más que no necesariamente se relacionan al tema. En cambio en las mujeres no lo observamos o detectamos casi nunca, ya que las mujeres tienden más a vestir unisex; o sea, visten ropa de los dos sexos. Usan ropa de hombre, como pantalones, playeras, sacos, zapatos y hasta corbatas, y las pueden combinar con faldas, zapatillas y blusas, logrando un aspecto femenino y estilizado; y aunque las veamos hechas una verdadera facha con pantalones, botas industriales y playeras demasiado masculinizadas, no las juzgamos igual que a los hombres, ya que lo vemos como algo cotidiano y “normal”.

El que un individuo sea travesti no nos dice nada acerca de su preferencia sexual, tampoco de su virilidad, menos de su condición social o de su perfil psicológico. Existen travestis como individuos distintos en el mundo; los hay desde niños, jóvenes, adultos solteros, casados, ancianos y de todas las clases posibles.

El travestismo es un gusto que se trae desde el nacimiento. Es como el gusto por el fútbol, la música o la danza, se trae desde pequeños pero lo descubrimos en alguna etapa de la vida; pero estaría mal asegurar que por gustarnos el fútbol, nos gusta la cerveza. Por eso no podemos relacionar al travestismo con la preferencia sexual o con otra cosa, ya que hay travestis heterosexuales, bisexuales, homosexuales, solteros, casados, con novia, divorciados, doctores, licenciados, ingenieros, técnicos, prostitutas, estudiantes, padres, hermanos, amigos, etc, etc, etc. De todo tipo de individuos que viven y se desarrollan en diversos países y sociedades del mundo.

Por lo regular no sabemos cuando un individuo es o no travesti, sino hasta que lo descubrimos u observamos, cuando ellos nos platican sobre su gusto o cuando nos enteramos por terceras personas; pero esto es más difícil aún.

Y ¿Por qué vivir a escondidas o en el closet (como se dice en el ambiente gay o travesti) si no es nada malo? Pregunta fácil de responder: Por nuestra sociedad; el problema está en su manera de pensar, en sus costumbres, en sus miedos, en sus prejuicios, en su ignorancia sobre el tema, en su inseguridad y en otros tantos factores que limitan a la gente a abrirse a otros gustos o conductas distintas a las suyas.

¿Qué ha conseguido el ser humano cuando ha intentado erradicar a algún tipo de raza, de conducta, de manera de pensar, de conocimiento o de religión? Únicamente caer uno o varios escalones de esa gran escalera llamada historia de la humanidad, más el derramamiento de muchísimos litros de sangre sin sentido alguno. Pero no siempre se logró desaparecer a algunos de estos elementos para siempre; sino por el contrario, muchos se fortalecieron mucho más y otros tantos se volvieron parte de la vida cotidiana de más personas. Y todo a causa de querer imponer una norma que sólo unos cuantos querían, sin respetar la gran diversidad de formas de actuar y de pensar que podemos tener los seres humanos.

Dios nos hizo libres y no podemos obligar al prójimo a que le guste lo mismo que a mí sólo porque soy una autoridad gubernamental, religiosa o porque me siento más que él o ella; debemos respetar los gustos y prácticas de los demás, y si preguntamos el por qué de esas prácticas o gustos, seguramente aprenderemos bastante y comprenderemos mejor a esa persona, aunque no compartamos sus gustos o estemos en desacuerdo con su conducta.

En el mundo existen millones y millones de travestis, cada uno viviendo diferentes cosas y situaciones, y otras tantas muy similares; seguramente unos con más experiencia que otros, con edades distintas, algunos con personas que los apoyan y otros solos, algunos con dinero para comprar su guardarropa y otros conformándose con lo que encuentran entre sus familiares, algunos con mucha seguridad para salir a la calle y realizar actividades como cualquier otra dama y otros con tan poca que no salen de un cuarto o de su imaginación; unos con mucho conocimiento sobre este fenómeno, otros tan ignorantes que sienten que es un castigo de Dios.

La verdad es que hace falta mucha educación, información o distribución de esta información; para lograr vivir más en paz y en armonía unos con otros. Y podemos comenzar por nuestras familias, enseñando a nuestros hijos, esposas, hermanos, padres y amigos a respetar a todos sus compañeros y familiares, a aprender de ellos y enseñarles lo que necesiten o necesitemos saber; a no juzgarlos, porque todos somos iguales (seres humanos que aman y son amados); a mostrarles lo hermoso de la libertad y a respetar la de los demás; a caminar a paso firme sin aventar o pisar a los otros para ser mejores o llegar más rápido; y a ser felices haciendo felices a los que nos rodean.

Y hablando de la información, debemos aprender qué son los transexuales, para saber diferenciarlos de los travestis:

Un transexual, básicamente, es una persona que se siente atrapada en un cuerpo con el que no se siente identificado mental y espiritualmente, piensa que la naturaleza se equivocó al asignarle ese cuerpo y hace todo lo posible por transformarlo en uno con el que se sienta más a gusto. Y es ahí donde comienzan a buscar ayuda psicológica y acuden a doctores o especialistas, para que comiencen un proceso de hormonización y, de tener las posibilidades monetarias, realizarse implantes mamarios (en los hombres) o la extirpación de los mismos (en las mujeres), hasta finalizar con una operación quirúrgica de reasignación de genitales.

Es en ese proceso pre-operatorio cuando los hombres transexuales pueden verse como mujeres con pene u hombres con senos y formas femeninas, imagen que muchos morbosos promueven para la pornografía con el concepto de travestis, sin haber investigado antes la verdadera definición de travesti; logrando así la mal información y confusión de los consumidores de tales productos (que, desgraciadamente, son bastantes).

Un transexual es un individuo que sufre bastante por su situación, y más aún cuando no cuentan con el apoyo de sus seres queridos ni con el dinero para financiar ese costoso proceso de hormonización y de reasignación genital. Y es más duro cuando la sociedad les hace la vida más imposible, todavía.

A diferencia de los transexuales, los travestis no piensan cambiar de sexo ni se sienten atrapados en un cuerpo que no les corresponde; a éstos les gusta disfrutar de lo mejor de ambos mundos, les gusta ser hombres cuando están vestidos así o cuando realizan sus labores cotidianas, y sentirse mujeres muy femeninas cuando se transforman.

Muchos travestis han tenido el valor y la confianza necesaria para platicarles de su “gusto” a sus parejas y familiares; a muchos le ha ido muy bien, a otros no tanto y a otros muy mal. Pero para poder animarse a dar este paso, es necesario que primero ellos tengan la información y el conocimiento necesario para aceptarse a sí mismos y tener la seguridad y la confianza para compartirlo con algún ser querido; y en su debido momento enseñar o informar a esa persona lo que significa el travestismo y lo que implica o con lo que relaciona este enigmático tema.

Los que confiaron en el amor que un día los unió a su pareja y que los ha hecho mantenerse juntos hasta hoy en día; aquellos que saben que la confianza es la base para el funcionamiento óptimo de la pareja; y que los secretos se vuelven una bomba de tiempo imposible de detener, que siempre explota en el momento menos inesperado; son aquellos que llevan una vida sin miedos, sin preocupaciones y que, seguramente, están disfrutando y compartiendo su gusto y mucha felicidad con sus parejas.

Es muy satisfactorio ver cómo las esposas (inteligentes) no sienten que han perdido a su macho, sino que por el contrario, han ganado a un hombre más atento y cariñoso con ellas y a una verdadera amiga cuando éste está transformado. Y es que deben entender que su hombre ya era travesti antes de conocerlas, y que gracias a ese gusto su personalidad desarrolló ciertas virtudes o características en las cuales ellas se fijaron para enamorarse, precisamente, de ellos.

Y es así como la pareja llega a acuerdos para que el esposo practique su gusto en ciertos momentos o lugares y se desenvuelva como él desee, para que en un futuro no quede frustrado o insatisfecho con la vida que ha llevado. Y al mismo tiempo, esta confianza le da la oportunidad a la pareja de compartir y realizar fantasías, sueños o deseos que satisfagan a ambos, pero siempre y cuando los dos estén de acuerdo en realizarlas.

En cambio, cuando las esposas o familiares se niegan a aceptar el gusto de su marido o del travesti por la ropa femenina, logran varias reacciones no tan buenas en el individuo; como por ejemplo: Frustraciones, infelicidad, secretos, mentiras, rencores, que busque parte de su felicidad en otros lugares y a escondidas, o con otras personas; que trate de olvidarse de su gusto, tirando su ropa a la basura, visitando a psicólogos (no siempre conocedores del tema) o aguantándose las ganas de vestirse, pero en un futuro no muy lejano verá que no lo pudo dejar y se sentirá más mal aún y lleno de tristeza y frustraciones.

Y es que debemos recordar que el travestismo no es como quitarnos una chamarra por gusto o por órdenes de alguien para no usarla jamás; ya que es un poco más complicado que eso. Este gusto sólo se irá cuando perdamos el interés en él de una manera totalmente espontánea o a causa de ya no verlo como un gusto, sino como una obligación que ya no nos produce una satisfacción.

Así que, después de haber leído todo este texto y de haber aprendido un poco o bastante sobre este tema, sólo me queda aconsejarles que abran sus mentes a la gran gama de posibilidades, gustos, preferencias, individuos y grupos que hay en nuestro mundo; para vivir más en armonía y de una manera más feliz.

Créanme que el travesti, al ser aceptado por su pareja, familiares o amigos, se vuelve una persona más dichosa, feliz y agradecida con Dios y con estas personas que lo aceptan tal cual es y lo dejan disfrutar de ese gusto que le produce gran satisfacción. Un gusto que se puede compartir muy bien con las mujeres y de las cuales pueden aprender muchísimo acerca de maquillaje, moda, comportamiento, peinados, accesorios y tantas cosas que manejan a diario en su mundo; es más, seguramente compartirán el gusto por ir de compras a centros comerciales sin ser apuradas ni presionadas, sino todo lo contrario: les aconsejarán, animarán y disfrutarán por completo esos momentos (a diferencia de muchos hombres, que odian el andar de tienda en tienda viendo y esperando a que sus parejas o familiares se prueben todo que les gusta).

En fin; espero que este texto o ensayo haya logrado su objetivo principal, que era o es el informar o enseñar el verdadero concepto del travestismo, para que las personas lo vean como una práctica común y que no daña a nadie al realizarla, pero el travesti necesita que lo apoyen y lo entiendan, o que por lo menos no lo insulten o lastimen, simplemente por tener un gusto distinto a los demás, y del cual no se sabe mucho.

Su amiga: .
Ingrid Islas Rincón


Texto tomado del siguiente blog:


http://placeresocul.blogspot.com/2007/04/travestismo.html

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